¡Hola ! ¿Cómo estás? Yo preguntándome si hago bien en abrir este melón por aquí, pues en el podcast tenemos espacio para explicarnos cuidando los matices, pero este medio escrito es más limitado y temo que no se entienda bien del todo.
Y es que quiero hablar hoy del rol del padre, de la figura masculina, en la separación. Un rol nada fácil cuando hay hijos muy pequeños.
Sobre todo porque la biología no es políticamente correcta.
Partimos de esta realidad y del hecho de que cuando somos una pareja heterosexual, nuestros hijos nos necesitan a ambos: a mamá y a papá.
Lo que sucede es que desde el inicio no nos necesitan de la misma manera.
Durante los dos primeros años de vida el bebé vive una fusión con la mamá, una diada mamá-bebé en la que es alucinante cómo funcionan el cerebro de ambos en esta etapa y la biología.
De verdad que te recomiendo mucho leer sobre este tema, tengan tus hijos la edad que tengan, pues me parece brillante y alucinante la forma en la que funciona nuestra biología por sí misma, sin que el ser humano interceda de ninguna manera.
Pero bueno, ese es otro tema, no me voy por las ramas.
El caso es que esta realidad no elegida por nadie sino que es así por nuestra naturaleza, hace que nuestros hijos e hijas necesitan que conozcamos esto para mantener a raya a nuestros egos.
Al principio el del padre y después el de la madre.
Me explico y lo voy a hacer con una historia real a la que le voy a cambiar los nombres para mantener su anonimato.
Y así fue.
Como pareja de un hombre separado, he sido testigo en primera fila del dolor tan inmenso que vive también un padre cuando no puede estar con sus hijos tanto tiempo como desea.
Eso le pasó a Miguel Ángel, pues no establecieron la custodia compartida total hasta que el pequeño no tuvo los 6 años.
Verle a él triste y dolorido, renunciando a su deseo porque comprendía que era lo mejor para sus hijos, me hizo ver a la figura masculina y de padres de forma muy distinta hasta el momento.
Sí, lo sé, no todos los hombres y padres son iguales.
Lo sé.
Y lo sé porque no todas las mujeres y madres somos iguales.
Y es que como decía al inicio, nuestros hijos e hijas nos necesitan a ambos, solo que de maneras distintas en etapas diferentes.
Esto requiere que ambos, madres y padres dejemos nuestros egos a un lado para no pretender atender nuestros deseos por encima de las necesidades de nuestros hijos.
Veo con frecuencia cómo a nosotras nos falta la capacidad de dar un paso atrás y dejarles hacer a ellos a su manera.
A mí la primera ¿eh? Que he aprendido algunas cosas a base de tropiezos y meteduras de pata.
Esto no va de hombres o mujeres, no va de madres o padres, no va de ver quién es mejor, va de nuestros hijos y lo que realmente necesitan.
Va de que no nos definamos como madre según el rol del padre ni el padre según el rol de madre, pues son roles distintos y ambos absolutamente necesarios.
Y si uno de los dos no asume su responsabilidad, entonces es un vacío que deja y que tiene que ver con la historia de vida de nuestros hijos.
Duele que así sea, duele mucho, pero no podemos arreglarle la vida a nuestros hijos, no tenemos ese súper poder. Ojalá que sí pudiéramos.
Sobre todo esto hablamos en nuestro último episodio del podcast de Creada: El rol de los padres en la separación.
Ojalá lo escuches, pues profundizamos mucho más sobre un tema crucial en la vida de nuestros hijos.
Te he dejado el enlace a Spotify pero te recuerdo que puedes escuchar nuestro podcast también en iVoox, Apple podcasts y otras muchas plataformas gratuitas de podcast.
Un abrazo muy grande y que tengas un buen día.

