¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Bien? ¿Ahí vamos? Esas son las respuestas que solemos dar y que yo llamo «el bien social», pues no suele ser del todo real, al menos no es determinados días o etapas de la vida.
Así que estés como estés te mando un abrazo calentito y te animo a que te des un respiro, un pequeño paréntesis y así compartimos este momento con la carta de hoy:
Hace unos días estuvimos en Madrid en el pre estreno de la película Tras el verano. Nos invitaron al evento como fundadores de Creada.
Fuimos sin expectativas y con cierto reparo al tipo de película que nos íbamos a encontrar.
Pues ya te digo si nos gustó tanto que nos quedamos con ganas de más.
Tanto a Miguel Ángel como a mí nos gustó mucho.
Aunque he de advertirte que según el momento de la separación en el que estés remueve más de la cuenta.
Porque remover, remueve.
Es una película llena de silencios que hablan.
Silencios que hacen que la historia te toque de especial manera, pues da mucho espacio a la reflexión y a la interpretación.
Una interpretación que cada cual hará según su propia experiencia, llevándose así la historia a su vivencia.
El por qué te hablo de esta película es porque:
1. Me parece muy interesante que se lleva a la gran pantalla una realidad cotidiana como la que vivimos familias como la tuya y la nuestra.
Y que se haga sin dramatismos, desde lo cotidiano y sencillo.
2. Y más importante aún es la mirada que ofrece la película a través de lo que vive y siente el niño.
Yo me quedo sobre todo con esto y con la importancia de trascender lo que sentimos y vivimos como personas adultas, para entender la realidad emocional y vivencial de los hijos.
A mí me tocó esto último que te comento y fue lo que me dejó muy pensativa y a ratos con cierto pellizco.
A Miguel Ángel, sin embargo, lo que más le llegó fue la figura del padre separado.
Se vio muy reflejado en varias ocasiones y le removió y emocionó a partes iguales.
Es más, cuando terminamos de ver la película él se acercó a la directora, Yolanda Centeno, para agradecerle que hubiera mostrado la realidad de tantos padres y que aún es tan invisible en nuestra sociedad.
Evidentemente que no todos los padres separados son como el protagonista, ni todas las madres separadas como la que se muestra en la película ni todas las nuevas parejas son como la protagonista.
Si vas a verla (que te la recomiendo salvo si te acabas de separar, en ese caso no vayas aún a verla) no te quedes en la superficie de cada rol.
Mira profundo y, sobre todo, quédate con lo que se muestra a través de la mirada del niño.
Y con lo que sucede cuando no vemos a los hijos porque nuestras cuestiones internas sin resolver (heridas, vacíos, inseguridades…) se anteponen y entonces el ego nos ciega.
Esto es lo que me parece más interesante de la película: el poder vernos desde fuera.
Vernos en lo que hace bien según qué personaje nos puede servir para honrar y reconocer lo bueno que hacemos, vernos en lo que no hacemos tan bien nos puede servir para valorar la posibilidad de rectificar.
NO para sacar el látigo de la culpa y flagelarnos, sino para entender que esa actitud que vemos reflejada en alguno de los personajes y que resta, resta en nuestra vida también pero no nace desde la maldad, sino de la torpeza derivada de nuestros miedos, inseguridades y vacíos.
Yo no veo en ninguno de los personajes de la película maldad, veo personas buenas haciendo las cosas de forma torpe.
Y esas torpezas son muy comunes en familias normales lo que sucede es que dañan y perjudican.
Poder ver una historia ajena desde fuera pero que guarda ciertas similitudes, puedes ayudarnos a hacer una auto evaluación.
Eso sí, que la auto evaluación sea desde el cariño y la comprensión, nunca desde la exigencia.
Que ya ha dolido mucho el camino recorrido y ha tenido altas dosis de sufrimiento como para añadir más desde la exigencia.
Te diría mucho más, pero no quiero enrollarme demasiado, por ello termino con un último aspecto de la película que es el más destacado en la narración y el hilo conductor:
Pues como la separación no es el final, sino más bien un punto y seguido en nuestras vidas, muchas veces pasa que por parte de uno de los dos, o por ambos, sucede una nueva relación de pareja.
Y porque hay niños y niñas en medio, es de vital importancia que aprendamos a gestionar por el bien propio y, SOBRE TODO, por el bien de los pequeños esta realidad que tanto remueve.
Duele, lo sé, por eso es crucial que comencemos a gestionarlo con auto responsabilidad emocional.
Porque de lo contrario es ir aumentando el sufrimiento e irnos dañando sin fin.
Esto se evidencia en la película junto a cómo muchas veces los adultos callamos tanto ante nuestros hijos, que sin querer dañamos.
Nuestros hijos necesitan que nombremos lo que estamos viviendo la familia, tanto al separarnos como ante la llegada de una nueva pareja.
Reconocer ese dolor es fundamental para no dañarnos, o al menos para no dañarnos más aún.
Necesitamos mucha más humanidad entre las partes implicadas, tanto en la separación como cuando hay una nueva pareja.
Esta no es una película para entremeterte, sino para reflexionar mientras comes palomitas y te haces preguntas.
Se parece más a una poesía en imágenes.
Si te apetece verla no te demores mucho en ir al cine porque no sé cuanto tiempo estará en cartelera.
Se llama Tras el verano y la estrenan en la gran pantalla mañana viernes 16 de mayo.
Si vas a verla me encantará conocer tu opinión después.
Un abrazo muy grande y que tengas un buen día.

