¡Hola! ¿Cómo estás?
Hoy vengo a hablarte de la supuesta rivalidad entre las mujeres.
Una rivalidad que si no le ponemos consciencia puede asomar cuando llega a nuestras vidas la figura de la madrastra.
Hacernos creer que la rivalidad entre las mujeres es inevitable le interesa al sistema.
Me creí ese discurso en mi adolescencia y conviví con él hasta que fui madre y descubrí el poder y la fuerza de las mujeres cuando nos unimos.
Este verano me emocioné cuando la cantante Karol G invitó a la ex cantante de La Orjea de Van Gogh, Amaia Montero, a subir al escenario después de dos años de silencio.
Y también cuando las deportistas y medallistas de los Juegos Olímpicos de París 2024, Rebeca Andrade, Simone Biles y Jordan Chiles, en el instante antes de que Andrade (oro) subiera al podio, cuando Biles y Chiles (plata y bronce) acordaron gestualmente y de forma totalmente espontánea, hacer una reverencia ante su compañera.
Así cuando Andrade fue a recibir el oro, sus competidoras se giraron hacia el centro del podio para inclinarse ante ella y enaltecer su triunfo.
Lejos de verse competidoras se celebraban mutuamente.
Terminaron las tres cogidas de la mano, sonriendo y haciéndose selfies mostrando cada una su medalla, su triunfo, al tiempo que celebraban el de las otras, sus competidoras. Parecían compañeras de equipo.
Desde hace un tiempo la envidia está dando paso a la admiración, al reconocimiento.
La envidia y la admiración son las dos caras de la misma moneda, la envidia surge desde el miedo y la admiración desde el amor.
- “Jo! ¿Cómo puede ponerle triste eso? ¡Es una suerte! Ojalá mi ex conozca a alguien que trate tan bien a mis peques que a ellos mismo les nazca sentir que la quieren”.
- “Pienso que igual que la anterior, siento que sería maravilloso que mi hijo se sintiera querido por la pareja de su padre, mi hijo me cuenta lo que juega con sus hijos y lo que se divierte, siento paz a pesar de que la relación con mi ex no es cordial”.
- “A mí me tranquiliza mucho que quieran a la pareja de su padre, pero al principio también sentía inseguridad cuando les veía entusiasmados con ella. Ahora me da tranquilidad porque que la quieran es señal de que les trata y cuida y quiere bien”.
Sobre este tema conversamos Miguel Ángel y yo en el último episodio de nuestro podcast, que puedes escuchar aquí.
Y profundizo mucho más en La Familia Enlazada, donde dedico un capítulo completo a este asunto para dar respuestas detalladas segunda la casuística.
Así que si de una manera u otro este tema te llama, hazte con un ejemplar de La Familia Enlazada en tu librería más cercana o aquí en nuestra web donde, si quieres, te lo dedico de forma personalizada.
Un abrazo enorme!

