¿Cómo estás? Madre mía la que ha liado el pollito… ¿has visto el pequeño (o no tan pequeño) revuelo que se ha formado en nuestro perfil de Instagram?
Ay (suspiro) le dedico nuestra carta de hoy porque este espacio lo siento seguro y aquí los intercambios de mails siempre son con mucho respeto.
Te cuento:
Resulta que desde diciembre hemos recibido varias veces el mismo vídeo por parte de distintas seguidoras.
Un vídeo del pediatra Carlos González haciendo una afirmación que despierta MUCHA culpa en las personas que teniendo hijos nos hemos separado.
Todo este tiempo hemos estado respondiendo en privado a las personas, hasta que heos decidido hacer un vídeo matizando lo que él dice.
Repito:
Matizando.
Me he pasado las últimas 24 horas respondiendo comentarios en los que se evidencia que las personas no han visto el vídeo hasta el final, sino que a los 3-5 segundos se han puesto a escribir su comentario.
Me han llamado la atención varias cosas, como quien nos dice que el (cito tal cual) «señor pediatra» tiene una opinión más válida que la nuestra que somos divulgadores.
Este hombre que nos dice esto se olvida que Carlos Gonzalez además de pediatra es divulgador y eso no lo hace menos conocedor de su especialidad, pediatría, que no pedagogía.
También se le ha pasado por alto que en la carrera de medicina no se estudia sobre ámbito educativo como sí en pedagogía: nuestro equipo está formado por pedagogos, terapeutas y psicólogas, así que un poquito del tema entendemos.
Tampoco sabe que yo misma realicé una tesis sobre las separaciones con hijos y la repercusión emocional en la infancia.
Tesis que presenté al tribunal de la universidad pertinente y que me calificaron con un 10.
Aún recuerdo las palabras de elogio de Jose Antonio Sánchez, Doctor en psicología.
Y muchísimas otras cosas no sabe esta persona ni quien opina a la ligera que nuestro argumento está basado en opinión o en una mera forma de justificar un divorcio.
Hemos recibido muchos comentarios de agradecimiento por hacer la réplica y muchos otros negando nuestra postura, lo que evidencia la importancia de seguir divagando acerca de la realidad de las separaciones con hijos y romper con el estigma.
¿Por qué?
Porque lo que mayor sufrimiento causa es la culpa y mientras madres y/o padres nos sintamos culpables a nuestros hijos les resulta más difícil vivir en paz la nueva realidad familiar.
Ellos carecen de juicios y creencias acerca del proceso.
Lo viven con mucha más naturalidad y 100% condicionados a como los vivimos sus figuras parentales.
Ellos viven lo incómoda de atravesar cambios en su vida.
Eso es evidente.
El malestar está en casi todos los procesos (no en todos, veo muchos en los que lo más predominante es el alivio porque se viene de circunstancias hostiles), pero el malestar es una cosa y otra bien distinta la afirmación contundente de que está científicamente demostrado que los hijos de padres separados siempre lo pasan mal.
Dejando patente que una separación es algo malo.
NO.
Que exista malestar significa que el proceso sea algo malo.
Lo que está demostrado científicamente, y eso es lo que hemos querido concienzudamente matizar en el vídeo, es que una mala gestión de la separación puede dañar y perjudicar a los hijos.
Pero en ningún caso es la separación el problema.
En todo caso una mala gestión de la misma.
AL IGUAL que una mala gestión de la relación de pareja también puede dañar y perjudicar.
No me voy a cansar de decir que no es la condición de la relación (ser pareja o estar separados) lo que beneficia o perjudica, sino la gestión de la propia relación.
A veces no escuchamos lo que nos dicen, sino que interpretamos lo que queremos escuchar para reafirmarnos en nuestra postura.
Y esa es una de las mayores limitaciones del ser humano: la no consciencia de que el ego se interpone entre la otra persona y uno/a misma para terminar escuchando lo que inconscientemente deseamos para reafirmarnos en llevar la razón.
Otra persona nos decía: no sé quien tiene la razón, pero me llama la atención la educación con la que habéis rebatido el mensaje de Carlos González. da gusto encontrar en redes este respeto.
Le agradecí mucho su comentario porque la gente se olvida que detrás de las redes estamos personas de carne y hueso, sensibles y que sentimos.
Y le aclaré que para nosotros no se trataba de llevar o no la razón, sino de matizar una parte de su mensaje para aliviar los corazones de quienes han vivido o están viviendo el proceso y lo último que necesitan es oír una afirmación tan contundente y dolorosa.
Así que dicho esto, si no has visto el vídeo y te está picando la curiosidad, aquí lo tienes con nuestra réplica.
Y repito, el malestar de los hijos claro que existe en el proceso e separación en la mayoría de los casos, pero ese malestar sucede como en miles de circunstancias de la vida y no es algo malo, ni perjudicial, ni les hiere, ni daña ni traumatiza.
Solo necesitamos, como madres y padres, aprender a acompañarlos en su malestar.
Estaré encantada de leer tu reflexión al respecto por aquí o en comentarios de la publicación.
Un abrazo enorme.

