Los hombres también son buenos, de eso quiero hablarte hoy.
Cada vez llegan a Creada más hombres para pedirnos ayuda y debo decirte que son hombres preciosos.
Con un gran nivel de consciencia y mucho deseo de hacerlo de la mejor manera posible.
En mis post partos y en la escuela de familias a la que estuve asistiendo los primeros años de vida de mis hijos, casi todas éramos madres.
Asistían muy pocos padres.
A día de hoy, en las reuniones del cole de mis hijos, asisten padres pero bastante más del 50% somos madres.
Cuando facilito formaciones la mayoría son madres, aunque cada vez hay más padres.
Esta es una realidad objetiva.
Proporcionalmente hay una diferencia en la asistencia de madres frente a padres.
Ahora bien, ¿recuerdas cuántos padres asistían a las reuniones de tu colegio?
La realidad social está cambiando y cada vez son más los hombres padres que asumen su responsabilidad desde el deseo de querer hacerlo.
Desde el sentir que es su responsabilidad y es lo que les corresponde, de la misma manera que a nosotras.
Y hoy quiero poner esto en alza porque muchas veces juzgamos sin tener el cuenta el contexto y el histórico del que venimos.
Exigimos como si bastara con un simple razonamiento, como si el sentido común debiera ser suficiente.
Sin embargo no lo es, porque los mecanismos y dinámicas en la familia llevan transmitiéndose generaciones y modificarlas no es tan fácil.
Y mucho menos cuando la corriente social y el sistema están en contra.
Te confieso algo íntimo:
Cuando alguna vez me he observado pensando de forma negativa acerca de algún aspecto de la forma de proceder del padre de mis hijos, me he recordado lo siguiente:
Rocío, ¿cuántas veces tu padre jugaba contigo durante horas como él sí hace?
Mi padre es un hombre con un gran corazón.
Siempre lo ha tenido.
Y él creía que ser un gran padre era sinónimo de ser un gran proveedor.
Así que se pasaba los días trabajando de sol a sol fuera de casa para asegurarnos un sustento económico que nos permitiera vivir bien y a mis madre y a nosotros tres.
Y así se sentía el mejor padre del mundo.
Hoy me consta que lo haría diferente.
Hoy sé que se emociona al recordar todo lo que se perdió.
Hoy sé que desearía dar marcha atrás en el tiempo para poder disfrutar de sus hijos y que sus hijos pudieran tener un padre más presente.
Pero creció con una idea que fue la que desarrolló.
Así que pese a que tuvo una muy buena intención, fue un padre muy ausente.
¿Cuántos de nuestros padres estuvieron ausentes durante nuestra infancia?
Muchos andaban trabajando el día entero y no tenían tiempo para pararse a escucharnos y jugar.
Ahora en la generación actual hay muchos padres que no se conforman con esto.
Que desean romper el círculo y lo están haciendo.
Y en esto ganan mucho los hijos.
Cada vez son más quienes desean estar presentes en el día a día de sus criaturas, lo que beneficia a los hijos.
Pues aunque no lo hagan como consideramos que seria el ideal, lo hacen a su manera y para nuestros hijos eso está bien también.
¿Es que no es un regalo que haya niños y niñas que tengan tanto a su madre como su padre presenten en su día a día?
Antes ellos se desentendían porque eso era cosa de la madre, y ahora, aunque muchos singuen sintiéndolo y viviéndolo así, no son todos.
Aún son mayoría quienes no dan ese paso al frente, pero estamos en el cambio, no nos olvidemos.
Y quienes ganan con este cambio son las criaturas.
Mis hijos tienen muchísima suerte porque tienen una madre muy presente y un padre que también lo está.
Y aunque en la forma lo hacemos distinto, el fondo es el mismo: les amamos y deseamos que se sientan muy amados.
Esto es lo importante, el fondo.
Mientras el fondo sea el amor, la forma pierde fuerza e importancia.
Me duele mucho cuando en las sesiones veo cómo aún hay muchos niños que están en medio de batallas de egos adultos porque uno de los dos solo mira por su deseo propio.
Me duele cuando veo el maltrato porque hay trauma y los niños están en una posición de más vulnerabilidad.
Me duele mucho ver la irresponsabilidad e inmadurez que prolifera en muchas personas adultas.
Sin embargo también veo la otra realidad que va creciendo.
Pues veo cómo hay madres y veo a padres que deciden no entrar en la batalla de su ex para cuidar a sus hijos de la mejor manera, pese a lo difícil que se lo pone su ex.
Veo cómo aunque la madurez y responsabilidad no acompañe a ambos miembros de la pareja, al menos sí a uno de los dos y eso es suficiente para los hijos.
No es fácil, lo sé, pero se puede y merece el esfuerzo y la valentía por el bien de los hijos.
Cada vez veo a más personas comprometidas por el bienestar de los hijos sin importar tanto el sexo.
Sí que siguen siendo más las madres las que están ahí en primera línea, pero cada vez veo a más padres ocupando también esa primera línea y eso es un logro como sociedad.
Porque los hijos necesitan de ambos.
Claque que cuando uno de los dos elige, con excusas o sin ellas no estar, no podemos más que acompañar a nuestros hijos en la realidad de la ausencia que deja esa persona.
Sé que hay realidades tan diversas como colores existen en el mundo.
Solo quería señalar una realidad aún poco visible porque responde a una minoría pero que va en aumento y eso beneficia a los niños y niñas.
Sea cual sea tu realidad, desde el amor hay mucho que puedes hacer para que tú y tus hijos viváis tranquilos y felices.
El amor y el saber gestionar las emociones tienen un poder mucho mayor del que te puedas imaginar.
Y si sientes que no sabes cómo hacerlo, reserva aquí tu sesión de valoración y así resuelvo tus dudas y te doy pautas concretas.
Un abrazo muy grande.
P.D. La distinción en la forma de ejercer los cuidados también se da en las familias enlazadas, pues madrastra y padrastro pese a que es el mismo rol su implicación varía precisamente por el sesgo cultural del que venimos.
Sobre ello hablamos en nuestro último episodio del podcast y que puedes escuchar aquí: La madrastra y el padrastro: mismo rol con distinta implicación.

