¡Hola! ¿Cómo estás? Hoy me desnudo desde el alma para traerte un aprendizaje doloroso que pasé, por si te sirve.
Te confieso que soy mejor madre y mejor ex pareja desde que tengo por pareja a un padre separado.
¿Por qué?
Porque a todo el mundo nos resulta muchísimo más fácil ver la paja en el ojo ajeno en lugar de la viga en el propio.
Quiero mucho a mi pareja, muchísimo. Lo amo y admiro y por eso me dolía profundamente determinadas actitudes de la madre de sus hijos hacia él.
Me dolían porque veía lo mal que le hacían sentir.
Porque él quería ocupar su sitio como padre pero le era, en ocasiones, realmente difícil porque ella no se lo permitía.
Ella siempre iba por delante ocupando su espacio como madre y también el de él como padre.
Ahora sería muy fácil hablar mal de ella porque es tan fácil criticar y a la vez tan difícil mirar hacia dentro para hacer autocrítica, que lo cómodo sería quedarme señalando con el dedo una actitud aparentemente ajena.
Pero mi forma de vivir no es así, sino que todo lo que veo fuera lo devuelvo hacia dentro para cuestionarme cuánto de eso, tanto de lo que me gusta como de lo que no, está reflejando partes de mí.
Y es que es gracias a esta forma de observar fuera como puedo aprender de todo para seguir creciendo y evolucionando.
Por ello, cuando veías esas actitudes en ella me pregunte si yo no haría algo similar con el padre de mis hijos.
Pues a priori no lo veía, pero si escarbaba tal vez me encontrara con alguna sorpresa desagradable.
Y así fue.
Me di cuenta de que yo hacía algunas cosas parecidas a ella.
Aquello fue como darme un chocazo contra un muro.
Me dolió verme de alguna manera, aunque fuera lejana, reflejada en ella.
Así que, evidentemente para mí, elegí aprender.
Pues gracias a lo que veía fuera y no me gustaba, pude reconocer puntos flacos míos para mejorar.
Y fue así como aprendí a respetar más y mejor al padre de mis hijos y al lugar que este ocupa en la vida de los pequeños.
Cuando éramos pareja yo me encargaba de absolutamente todo, así que para mí lo fácil era seguir en la misma dinámica.
Pero de aquella forma no le estaba dejando sitio a él, quien a su manera, trataba de hacerlo.
Hoy me sigue doliendo cuando mi pareja es ninguneado como padre y pienso en lo mucho que nos queda por aprender a ambos sexos, tanto a madre como a padres.
Venimos de roles de géneros muy estereotipados y romper con estos nos es nada fácil.
Es una labor de ambas partes y cada cual debe asumir la suya.
A veces se trata de hacerte cargo de tu parte dando pasos al frente y poniendo límites para darte tu sitio.
Y otras de dar pasos atrás para permitir que la otra persona pueda ocupar su lugar, aunque no lo haga como a ti te gustaría.
Nuestros hijos nos necesitan a ambos, con nuestras torpezas y nuestros puntos fuertes, pero nos necesitan a los dos de la manera en la que cada uno somos capaces de estar.
Respetar el lugar que el otro ocupa en la vida de nuestros hijos es fundamental y es NUESTRA RESPONSABILIDAD como madre y como padre.
Esto en la teoría lo tuve claro desde antes de separarme oficialmente, pero no fue hasta que tuve una relación de pareja conviviente con un padre separado, cuando me pude poner en a piel de ellos.
Viendo y empatizando con su dolor pude entender cuestiones que de otra manera tal vez no habría logrado o me habría llevado años.
Muchas veces nos falta ponernos en la piel de la otra persona.
No siempre, lo sé, hay casos para todos los colores.
Pero en la vida en general, nos falta empatía.
Y eso pasa muchísimas veces porque no hemos sanado nuestra historia.
Y esta duele tanto todavía, que no tenemos capacidad de ver más allá porque ocupar el lugar propio ya es difícil y a ratos desgastante.
No lo hacemos por maldad, lo hacemos por torpeza o por incapacidad al tener mucho propio aún que sanar.
No se trata de culpabilizarnos o culpar a otros, sino de mirarnos hacia dentro y a los demás con mucha más compasión y asumir lnuestra pequeña parcela de responsabilidad.
Cuida cómo te hablas, cuida lo que te dices y podrás empezar a relacionarte hacia fuera con más compasión.
Un abrazo muy grande.
P.D. Para ayudarte a vivir en paz y hacerlo de la mejor manera posible, nos tienes al equipo de Creada al completo.
Reserva aquí la sesión de valoración y así hablamos tú y yo.

