¡Hola! ¿Cómo estás? Hoy te traigo una mala noticia y una buena y que tiene que ver con esta encomiable tarea que es ser madre y padre.
¿No sería genial tener una bola de cristal para ver el futuro y así obtener en el presente las respuestas que buscamos?
O mucho mejor aún, tener un cuadro de mandos con una pantalla gigante delante.
En el cuadro de mandos seleccionamos las distintas opciones que nos planteamos y en la pantalla vemos las consecuencias de cada elección.
Así podríamos elegir con certeza lo que queremos hacer.
CERTEZA.
Eso es lo que buscamos criando a nuestros hijos.
Certeza en que es la mejor decisión.
Certeza en que es la mejor manera.
Pues esa es la mala noticia.
No existe la manera de tener certeza en relación a la educación, crianza y acompañamiento a nuestros hijos.
Sin embargo, como te decía, te traigo buena noticia también.
Y no una, como te había dicho, sino varias.
A la vida no hemos venido a pasear, no hemos venido a transitar por ella como quien pasea por el bosque, hemos venido a que nos transforme.
Repito: hemos venido a esta vida a dejarnos transformar por ella.
Y esta transformación es a través de los aprendizajes.
Así que con total seguridad te digo que vas a cometer errores. Tú, yo y todo el mundo, porque es a través de estos como aprendemos.
La clave no está en no equivocarnos, sino en estar alerta para aprender de cada uno de estos y así poder crecer y evolucionar.
En lo que tiene que ver con nuestros hijos, puedes ganar en seguridad y confianza, eso te dará tranquilidad, pues podrás dormir cada noche sabiendo que lo haces lo mejor que sabes y puedes.
Nuestros hijos no necesitan que apliquemos la teoría educativa de forma literal, nos necesitan auténticos.
Y más importante que la teoría, más importante que tratar de evitar gritarles y tratarles con respeto, más importante aún que eso (que es muy importante) es liberarlos de nuestras mochilas.
Al hacernos cargo de nuestras cargas emocionales les liberamos a ellos de un gran peso.
De esa forma no proyectamos en ellos nuestros miedos, carencias, heridas ni vacíos, sino que de esta manera podremos verlos a ellos tal y quienes son, no quienes creemos que son.
Esto no es nada fácil, pues somos una sociedad adulta bastante traumatizada emocionalmente.
Ya lo dijo la escuela de terapia sistémica familiar de Milán: el origen de todas las enfermedades mentales está en el seno de la familia.
Es fuerte, pero es un hecho.
Así que criar y hacerlo bien con nuestros hijos tiene más que ver con sanar nuestras propias heridas que con tantas teorías que existen.
Pues haciéndonos cargo de esto, lo demás es muchísimo más sencillo y de forma natural, sin esfuerzo surgiría esa conexión emocional que ofrece la presencia y disponibilidad emocional que construye su base de salud mental.
Es difícil tomar consciencia de esto cuando estamos en un momento vulnerable como el duelo por la separación.
Es difícil cuando los miedo acucian, sin embargo la vida es larga y la neuroplasticidad del cerebro humano juega a nuestro favor, pues siempre tendremos tiempo de reparar si en el presente no podemos estar disponibles como quisiéramos.
La vida de nuestros hijos no depende de un momento o etapa concreta.
Cuidado con caer ahora en la exigencia.
La vida es muy larga, hay tiempo para todo.
Y lo importante no sucede en el momento, sino que lo importante sucede en los procesos.
Sanar es un proceso , así que no caigas en las prisas y exigencias de nuestra sociedad capitalista y productiva donde la inmediatez ha cobrado una importancia asfixiante.
Tus hijos te necesitan a ti siendo quien eres.
Atreviéndote a ser tú tomando tus propias decisiones y para ello solo necesitas hacer el viaje hacia dentro de ti, para liberarte de las cédanlas que te lo impiden (vacíos, heridas, cargas emocionales…).
Creer que debíamos des-vivir-nos por nuestros hijos fue un error, nos necesitan en paz y felices, necesitan que les veamos a ellos por quienes son, no a los ideales que habíamos construido en nuestra mente en la infancia, juventud o adultez.
Tal vez te hayan pasado desapercibidas las buenas noticias que te he estado contando hasta ahora, así que te recuerdo algunas de ellas:
– Tus hijos no necesitan que seas una persona perfecta, sino que seas tú tal cual eres.
– Lo que realmente necesitan está al alcance de tu mano: liberarte de tu mochila de carga emocional para liberarles a ellos de seguir portándola.
– Los errores no son un problema, de hecho son inevitables. No se trata de que no los cometas, sino que aprendas de cada uno de ellos y a´si no se repetirán los mismos.
– Aunque pasemos etapas duras y difíciles en las que estemos más ausentes emocionalmente, eso no es un inconveniente para nuestros hijos, pues gracias a la neuroplasticidad de su cerebro lo bueno que vivan contigo a posteriori creará nuevas conexiones neuronales que repararán lo anterior.
La solución pasa porque puedas ocuparte de ti y sanar y/o aprender a afrontar la situación de otra manera.
No existe una vida sin problemas, los problemas vana seguir surgiendo, la pregunta es cómo deseas afrontarlos.
Y ya que la sombra en la vida va a seguir estando, qué menos que ser capaz de disfrutarte a ti, disfrutar de tu tiempo con tus hijos y también de tu tiempo a solas contigo.
Se nos pasa la vida pensando y se nos olvida disfrutarla también.
Y déjame decirte que hasta en la adversidad podemos encontrar resquicios de placer.
No todo es blanco o negro.
Ayer leí una frase que me gustó mucho:
«Ahora solo existe el presente. Vivo el ahora y del resto de asuntos de mi vida me ocuparé en algún momento del resto de mi vida».
¿De qué te eliges ocuparte ahora en este instante presente?
Si eliges ocuparte de ti y tu bienestar para ganar en tranquilidad contigo y para con tus hijos, nos tienes al equipo completo de Creada al otro lado de la pantalla para ayudarte.
Podemos empezar ya y para ello reserva aquí tu sesión de valoración.
Un abrazo muy grande.
P.D. Si estás en Barcelona o alrededores esto puede interesarte: El próximo jueves 10 de abril a las 19:00h. estaré en Casa del Libre de Passeig de Gràcia, 62 presentando La Familia Enlazada.
Adoro los encuentros presenciales y la oportunidad que nos ofrece de desvirtualizarnos, abrazarnos y charlar un rato.
Si te apetece allí estaré, a mí me encantaría encontrarme contigo.

