El verano va llegando a su fin… ¿eres de quienes siente el comienzo de año el 1 de septiembre o el 1 de enero?
Yo soy del primer grupo, así que ando haciendo balance «del último año», así que ando bastante removida y desde este lugar tan vulnerable te escribo hoy una carta muy especial:
Una muy sencilla y a la vez inmensa: llegar cuerda a los 40.
Había etapas alegres, claro que sí… pero otras muchas lo que sentía era tan intenso y tan difícil de sostener, que pensaba que en algún momento eso explotaría y no podría esconderlo más.
Creía que un día se notaría.Y que sería el fin.
Solo había una niña herida, sensible, desbordada…Y profundamente sola en lo que sentía.
Veo una niña valiente.
Una niña que se aferró a los destellos de luz para creer que otra vida era posible. Y que, con el tiempo, fue aprendiendo a transformarlo todo.
Ni eso ni tantas otras cosas que ahora logro cada día.
Ahora ocupo en mi vida el lugar que un día imaginé inalcanzable.
Mi aspiración era sencilla: llegar cuerda a los 40.
Pensaba en todas las veces que dudé de mí.
Y me abrazaba por dentro.
Porque llegar aquí ha sido un viaje. Un viaje con dolor, sí… pero también con mucha belleza.
Lo viví con culpa, con miedo, con angustia.
Pero cuando vi que mis hijos eran felices… me prometí que haría todo lo posible para que otras personas no tuvieran que vivirlo con tanto horror y sufrimiento como yo lo viví.
Sentía que soltar era rendirse. Que cambiar era perder.
La crisálida asusta, sí.
La oscuridad confunde, claro.
Pero también teje alas.
Y ahora sé que no estaba rota. Solo estaba en transformación.
No he cortado con mi pasado.
He aprendido a mirarlo con ternura. A agradecerlo. A integrarlo.
Un amor real, de los que cuidan.
Un amor con el que me siento libre, sostenida y confiada.
Un amor que no pretende salvarme, sino acompañarme.Y que yo también cuido, sostengo y acompaño.
Una familia enlazada que no sigue las normas clásicas, pero sí se rige por el amor.
Con hijos que se echan de menos cuando no están juntos.
Con una convivencia real, con sus luces y sus sombras.Con un hogar que no nació del deber… sino del deseo.
Que puedes haber creído que no podrías…
y acabar descubriendo que puedes con lo que realmente deseas y sueñas.
Que puedes reinventarte.
Que puedes construir algo nuevo.
Que puedes vivir en paz.
Gracias por leerme.Gracias por ser parte de esta comunidad.
Rocío.

