
En España, muchos de los miedos más comunes al separarte con hijos vienen de mitos: “abandono del hogar”, “en custodia compartida no hay pensión”, “mis hijos eligen”, “si el otro no quiere no puedo divorciarme”. Cuando aterrizas en información real y la traduces a tu vida, recuperas algo básico: suelo bajo los pies y capacidad de decidir sin pánico.
Lo que te llevas de este artículo:
- Qué hay de cierto (y qué no) en los mitos más repetidos sobre divorcio, custodia y pensión.
- Cómo diferenciar “me voy por salud” de “me voy sin estructura” (y por qué eso sí importa).
- Por qué custodia compartida y pensión pueden convivir si hay desequilibrios económicos.
- Qué significa realmente que “los niños elijan”: ser escuchados no es cargarles la decisión.
- Un primer mapa de pasos para salir del ruido y entrar en claridad (con ayuda si la necesitas).
Si estás aquí, probablemente estés en ese punto en el que te duele la vida en dos capas: la emocional (“¿y si les hago daño?”) y la práctica (“¿qué pasa si hago X?”). Y entre medias… el ruido.
Te lo dicen la vecina, un cuñado con voz de juez, un vídeo de TikTok, una amiga que “conoce a alguien”, incluso tu ex en plena tensión:
“No te vayas de casa, que te pueden denunciar.”
“Si hay custodia compartida, entonces ya no hay pensión, ¿no?”
“Tu hijo ya tiene 12, él decide.”
“Si él/ella no quiere, tú no puedes divorciarte.”
Y tú, que ya vienes con el corazón en carne viva, te quedas paralizada.
Desde Creada, y de la mano de Maribel Montero (abogada de familia y mediadora familiar), quiero regalarte algo sencillo: verdad explicada en humano. Para que no tomes decisiones desde el miedo, sino desde la serenidad y el cuidado.
Si te estás moviendo entre dudas y miedo, una sesión de valoración jurídica puede ayudarte a entender tu caso y decidir el siguiente paso con calma.
Por qué los mitos te enganchan tanto (y no es que seas “débil”)
Cuando estás en proceso de separación, tu sistema nervioso no funciona como en un martes cualquiera. Estás más sensible, más vigilante, más reactiva. Y es lógico: hay hijos, hay cambios, hay incertidumbre.
En ese estado, el cerebro hace algo muy humano: busca seguridad rápida. Y los mitos suenan a “seguridad” porque vienen con frases rotundas.
Pero lo rotundo no siempre es lo real.
El problema no es que tengas miedo. El problema es decidir desde un miedo alimentado por información falsa.
Así que vamos a desmontar, uno a uno, los mitos más frecuentes.
Mito 1: “Si me voy de casa cometo abandono del hogar”
En muchas primeras conversaciones con madres, aparece tal cual:
“Si me voy de casa, ¿me pueden denunciar por abandono del hogar?”
Lo importante, claro y sin vueltas
No: irte de casa no es un delito por sí mismo.
El “abandono del hogar” como delito autónomo no existe; lo que sí existe es el abandono de familia en supuestos como desatender obligaciones de asistencia (por ejemplo, impago de prestaciones económicas fijadas).
Entonces… ¿por qué asusta tanto?
Porque se mezclan cosas distintas:
- Irte del domicilio (decisión de convivencia).
- Desatender a tus hijos (eso sí es grave, y no es lo que tú quieres).
- Tomar decisiones sin estructura (lo que suele generar conflicto, no por “delito” sino por caos).
Qué no constituye delito (explicado en cotidiano)
- Marcharte del domicilio familiar si sigues ocupándote de tus hijos, manteniendo su cuidado y atención.
- Buscar una vivienda alternativa por motivos personales o de convivencia.
- Tomar una distancia temporal mientras se define la situación legal o se inicia mediación/procedimiento.
Lo que sí conviene planificar (para protegerte a ti y a tus hijos)
No porque “te denuncien”, sino porque la vida necesita estructura:
- Dónde van a dormir los niños, con qué rutina y qué material.
- Cómo se van a gestionar colegios, horarios, extraescolares.
- Cómo vais a comunicarlo a los niños (con una narrativa que les proteja).
- Cómo vais a evitar que las entregas y recogidas sean un campo de batalla.
Pista emocional importante:
A veces el verdadero miedo no es “la ley”. Es esto:
“Si me voy, se cae todo.”
Mito 2: “En custodia compartida nunca se paga pensión”
Este también aparece muchísimo:
“Si compartimos la custodia, entonces ya no hay pensión, ¿no?”
La realidad (sin tecnicismos)
Tampoco es verdad.
La custodia compartida no implica que desaparezca automáticamente la pensión de alimentos. Puede existir pensión si hay desequilibrio económico entre progenitores o si, en la práctica, uno asume más gastos directos.
Si quieres aterrizarlo a tu caso con más detalle, aquí puedes ver qué implica la custodia compartida y cómo se organiza.
Por qué este mito hace tanto daño
Porque se usa muchas veces como arma: para presionarte, asustarte o prometerte una falsa “solución rápida”. Y tú solo quieres asegurar algo básico: que a tus hijos no les falte estabilidad.
La pregunta no es “¿hay pensión sí o no?”. La pregunta es:
“¿Cómo garantizamos que nuestros hijos estén sostenidos de forma justa, estable y proporcional?”
Mito 3: “Mis hijos ya tienen edad: ellos eligen con quién vivir”
Esta frase suele venir cargada de desesperación… o de manipulación:
“Con 12 años ya decide, ¿no?”
Lo que conviene entender
En decisiones de guarda y custodia, los menores deben ser escuchados si tienen suficiente juicio y, en todo caso, a partir de los 12 años. Pero ser escuchado no significa decidir.
Si quieres entender cómo se hace esto sin cargarles la decisión, aquí te contamos cómo se escucha a los niños en el juzgado.
Tu hijo no debería cargar con una elección tipo:
“Elige a mamá o a papá.”
Lo sano es que tenga voz y que su bienestar sea el centro. Lo no sano es convertir su opinión en un “veredicto”.
Mito 4: “Si el otro no quiere, yo no puedo divorciarme”
Este mito atrapa a muchas mujeres durante meses:
“Si él/ella no firma, no hay divorcio.”
La realidad (clara)
Puedes divorciarte aunque la otra parte no quiera. Existe el divorcio contencioso cuando no hay acuerdo.
¿Más largo? A veces. ¿Imposible? No.
Mito 5: “Lo legal lo decide todo. Lo emocional ya se irá viendo”
Lo legal importa. Mucho. Pero no basta.
Porque tus hijos no viven dentro de un convenio. Viven en el tono, las entregas, los silencios, los mensajes, la tensión que flota aunque nadie la nombre.
Lo legal ordena. Lo emocional sostiene. Y cuando una pata falla, la familia cojea.
“Vale… ¿y entonces qué hago con todo esto?”
Si te estás separando (o lo estás valorando), no necesitas 40 opiniones. Necesitas un primer mapa.
Un mapa sencillo de “primeros pasos” (sin pánico)
- Para y limpia el ruido. Lista: “lo que me dicen” vs “lo que sé” vs “lo que necesito saber”.
- Define tu prioridad real (no la urgente): estabilidad de los niños y tu capacidad de sostenerte.
- Reúne información veraz. No para entrar en guerra: para dejar de adivinar.
- No decidas en amenaza. Hoy decides el siguiente paso, no “todo”.
- Pide acompañamiento si lo necesitas. Una sesión puede devolverte calma y estructura.
Preguntas frecuentes sobre mitos del divorcio con hijos
¿Puedo tener problemas por irme de casa durante la separación?
Irte de casa no es delito por sí mismo. Lo importante es que tus hijos estén atendidos y que haya una organización sensata.
¿Con custodia compartida siempre desaparece la pensión?
No. Puede fijarse pensión si hay desequilibrio económico o reparto desigual de gastos.
¿A partir de qué edad “eligen” los niños con quién vivir?
Pueden ser escuchados (especialmente a partir de 12 años), pero eso no significa que “decidan”. Se busca su interés y bienestar.
¿Puedo divorciarme si mi pareja no quiere firmar?
Sí. Existe el divorcio contencioso cuando no hay acuerdo.
¿Qué mito es el más peligroso?
El que te deja paralizada sin información real. Cuando no decides tú, decide el miedo (o decide el otro).
¿Y ahora, qué puedes hacer tú?
- Elige un mito que te esté atrapando (solo uno) y escríbelo tal cual.
- Anota qué emoción hay debajo (miedo, culpa, rabia, tristeza, bloqueo).
- Cambia la pregunta: de “¿y si…?” a “¿qué información necesito para decidir?”
- Haz una lista de tus no negociables por tus hijos (rutina, respeto, estabilidad).
- Si necesitas claridad real, pide ayuda.
Si estás en ese momento donde te pesa más el ruido que la realidad, una sesión de valoración jurídica puede darte lo que ahora más falta hace: calma con estructura. Un espacio humano, sin juicios, para entender tu situación y decidir el siguiente paso con serenidad.

Deja una respuesta