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MITOS DEL DIVORCIO CON HIJOS:LO QUE NO ES VERDAD (Y TE CALMA SABERLO)

Escrito por Rocío y Miguel Ángel Deja un comentario

En España, muchos de los miedos más comunes al separarte con hijos vienen de mitos: “abandono del hogar”, “en custodia compartida no hay pensión”, “mis hijos eligen”, “si el otro no quiere no puedo divorciarme”. Cuando aterrizas en información real y la traduces a tu vida, recuperas algo básico: suelo bajo los pies y capacidad de decidir sin pánico.

Lo que te llevas de este artículo:

  • Qué hay de cierto (y qué no) en los mitos más repetidos sobre divorcio, custodia y pensión.
  • Cómo diferenciar “me voy por salud” de “me voy sin estructura” (y por qué eso sí importa).
  • Por qué custodia compartida y pensión pueden convivir si hay desequilibrios económicos.
  • Qué significa realmente que “los niños elijan”: ser escuchados no es cargarles la decisión.
  • Un primer mapa de pasos para salir del ruido y entrar en claridad (con ayuda si la necesitas).

Si estás aquí, probablemente estés en ese punto en el que te duele la vida en dos capas: la emocional (“¿y si les hago daño?”) y la práctica (“¿qué pasa si hago X?”). Y entre medias… el ruido.

Te lo dicen la vecina, un cuñado con voz de juez, un vídeo de TikTok, una amiga que “conoce a alguien”, incluso tu ex en plena tensión:
“No te vayas de casa, que te pueden denunciar.”
“Si hay custodia compartida, entonces ya no hay pensión, ¿no?”
“Tu hijo ya tiene 12, él decide.”
“Si él/ella no quiere, tú no puedes divorciarte.”

Y tú, que ya vienes con el corazón en carne viva, te quedas paralizada.

Desde Creada, y de la mano de Maribel Montero (abogada de familia y mediadora familiar), quiero regalarte algo sencillo: verdad explicada en humano. Para que no tomes decisiones desde el miedo, sino desde la serenidad y el cuidado.

Si te estás moviendo entre dudas y miedo, una sesión de valoración jurídica puede ayudarte a entender tu caso y decidir el siguiente paso con calma.

Por qué los mitos te enganchan tanto (y no es que seas “débil”)

Cuando estás en proceso de separación, tu sistema nervioso no funciona como en un martes cualquiera. Estás más sensible, más vigilante, más reactiva. Y es lógico: hay hijos, hay cambios, hay incertidumbre.pexels-karola-g-7875991-500x500.jpg

En ese estado, el cerebro hace algo muy humano: busca seguridad rápida. Y los mitos suenan a “seguridad” porque vienen con frases rotundas.

Pero lo rotundo no siempre es lo real.

El problema no es que tengas miedo. El problema es decidir desde un miedo alimentado por información falsa.

Así que vamos a desmontar, uno a uno, los mitos más frecuentes.

Mito 1: “Si me voy de casa cometo abandono del hogar”

En muchas primeras conversaciones con madres, aparece tal cual:
“Si me voy de casa, ¿me pueden denunciar por abandono del hogar?”

Lo importante, claro y sin vueltas

No: irte de casa no es un delito por sí mismo.
El “abandono del hogar” como delito autónomo no existe; lo que sí existe es el abandono de familia en supuestos como desatender obligaciones de asistencia (por ejemplo, impago de prestaciones económicas fijadas).

Entonces… ¿por qué asusta tanto?

Porque se mezclan cosas distintas:

  • Irte del domicilio (decisión de convivencia).
  • Desatender a tus hijos (eso sí es grave, y no es lo que tú quieres).
  • Tomar decisiones sin estructura (lo que suele generar conflicto, no por “delito” sino por caos).

Qué no constituye delito (explicado en cotidiano)

  • Marcharte del domicilio familiar si sigues ocupándote de tus hijos, manteniendo su cuidado y atención.
  • Buscar una vivienda alternativa por motivos personales o de convivencia.
  • Tomar una distancia temporal mientras se define la situación legal o se inicia mediación/procedimiento.

Lo que sí conviene planificar (para protegerte a ti y a tus hijos)

No porque “te denuncien”, sino porque la vida necesita estructura:

  • Dónde van a dormir los niños, con qué rutina y qué material.
  • Cómo se van a gestionar colegios, horarios, extraescolares.
  • Cómo vais a comunicarlo a los niños (con una narrativa que les proteja).
  • Cómo vais a evitar que las entregas y recogidas sean un campo de batalla.

Pista emocional importante:
A veces el verdadero miedo no es “la ley”. Es esto:
“Si me voy, se cae todo.”

Mito 2: “En custodia compartida nunca se paga pensión”

Este también aparece muchísimo:
“Si compartimos la custodia, entonces ya no hay pensión, ¿no?”

La realidad (sin tecnicismos)pexels-rdne-7841462-500x500.jpg

Tampoco es verdad.
La custodia compartida no implica que desaparezca automáticamente la pensión de alimentos. Puede existir pensión si hay desequilibrio económico entre progenitores o si, en la práctica, uno asume más gastos directos.

Si quieres aterrizarlo a tu caso con más detalle, aquí puedes ver qué implica la custodia compartida y cómo se organiza.

Por qué este mito hace tanto daño

Porque se usa muchas veces como arma: para presionarte, asustarte o prometerte una falsa “solución rápida”. Y tú solo quieres asegurar algo básico: que a tus hijos no les falte estabilidad.

La pregunta no es “¿hay pensión sí o no?”. La pregunta es:
“¿Cómo garantizamos que nuestros hijos estén sostenidos de forma justa, estable y proporcional?”

Mito 3: “Mis hijos ya tienen edad: ellos eligen con quién vivir”

Esta frase suele venir cargada de desesperación… o de manipulación:
“Con 12 años ya decide, ¿no?”

Lo que conviene entender

En decisiones de guarda y custodia, los menores deben ser escuchados si tienen suficiente juicio y, en todo caso, a partir de los 12 años. Pero ser escuchado no significa decidir.

Si quieres entender cómo se hace esto sin cargarles la decisión, aquí te contamos cómo se escucha a los niños en el juzgado.

Tu hijo no debería cargar con una elección tipo:
“Elige a mamá o a papá.”

Lo sano es que tenga voz y que su bienestar sea el centro. Lo no sano es convertir su opinión en un “veredicto”.

Mito 4: “Si el otro no quiere, yo no puedo divorciarme”

Este mito atrapa a muchas mujeres durante meses:
“Si él/ella no firma, no hay divorcio.”

La realidad (clara)

Puedes divorciarte aunque la otra parte no quiera. Existe el divorcio contencioso cuando no hay acuerdo.

¿Más largo? A veces. ¿Imposible? No.

Mito 5: “Lo legal lo decide todo. Lo emocional ya se irá viendo”

Lo legal importa. Mucho. Pero no basta.

Porque tus hijos no viven dentro de un convenio. Viven en el tono, las entregas, los silencios, los mensajes, la tensión que flota aunque nadie la nombre.

Lo legal ordena. Lo emocional sostiene. Y cuando una pata falla, la familia cojea.

“Vale… ¿y entonces qué hago con todo esto?”

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Si te estás separando (o lo estás valorando), no necesitas 40 opiniones. Necesitas un primer mapa.

Un mapa sencillo de “primeros pasos” (sin pánico)

  1. Para y limpia el ruido. Lista: “lo que me dicen” vs “lo que sé” vs “lo que necesito saber”.
  2. Define tu prioridad real (no la urgente): estabilidad de los niños y tu capacidad de sostenerte.
  3. Reúne información veraz. No para entrar en guerra: para dejar de adivinar.
  4. No decidas en amenaza. Hoy decides el siguiente paso, no “todo”.
  5. Pide acompañamiento si lo necesitas. Una sesión puede devolverte calma y estructura.

Preguntas frecuentes sobre mitos del divorcio con hijos

¿Puedo tener problemas por irme de casa durante la separación?

Irte de casa no es delito por sí mismo. Lo importante es que tus hijos estén atendidos y que haya una organización sensata.

¿Con custodia compartida siempre desaparece la pensión?

No. Puede fijarse pensión si hay desequilibrio económico o reparto desigual de gastos.

¿A partir de qué edad “eligen” los niños con quién vivir?

Pueden ser escuchados (especialmente a partir de 12 años), pero eso no significa que “decidan”. Se busca su interés y bienestar.

¿Puedo divorciarme si mi pareja no quiere firmar?

Sí. Existe el divorcio contencioso cuando no hay acuerdo.

¿Qué mito es el más peligroso?

El que te deja paralizada sin información real. Cuando no decides tú, decide el miedo (o decide el otro).

¿Y ahora, qué puedes hacer tú?

  1. Elige un mito que te esté atrapando (solo uno) y escríbelo tal cual.
  2. Anota qué emoción hay debajo (miedo, culpa, rabia, tristeza, bloqueo).
  3. Cambia la pregunta: de “¿y si…?” a “¿qué información necesito para decidir?”
  4. Haz una lista de tus no negociables por tus hijos (rutina, respeto, estabilidad).
  5. Si necesitas claridad real, pide ayuda.

Si estás atravesando una separación y necesitas ordenar lo que está ocurriendo a nivel emocional, familiar y práctico, puedes reservar una sesión de valoración con Creada.

Te ayudaremos a entender en qué punto estás, qué necesitas ahora y cuál puede ser el siguiente paso más cuidadoso para ti y para tus hijos.

Publicado en: Los Hijos en la Separación Etiquetado como: “mis hijos eligen con quién vivir” (mito), “si denuncio pierdo la custodia” (mito), abandono del hogar, convenio regulador, custodia compartida pensión, divorcio con hijos España, pensión alimenticia en custodia compartida

CUANDO UN «MUTUO ACUERDO» NO ES LA MEJOR OPCIÓN

Escrito por Rocío y Miguel Ángel Deja un comentario

Un acuerdo justo: Cómo lograrlo

Como abogada, considero que en una separación con hijos, hay tres ámbitos que siempre están presentes y que se entrelazan entre sí: el duelo personal, la coparentalidad y lo económico.

Aunque mi labor como profesional se centra en el aspecto jurídico, he aprendido que muchas de las tensiones o bloqueos que surgen en la negociación tienen que ver con que estos tres planos no avanzan al mismo ritmo.

El primer ámbito es el duelo personal: cada miembro de la pareja vive su proceso emocional de forma distinta. Uno puede estar más adelantado en la aceptación de la ruptura, mientras el otro sigue en una fase de dolor o resistencia. Esa diferencia emocional puede generar confusión, presión o incomodidad en la negociación.

El segundo ámbito es la coparentalidad: aquí se toman decisiones importantes sobre la organización familiar, la custodia de los hijos o el reparto de tiempos. Si el duelo no está bien gestionado, es fácil que las emociones personales se «cuelen» en este espacio, dificultando acuerdos que deberían estar pensados desde el bienestar de los hijos.

Y el tercer ámbito es el económico, que también puede estar teñido por heridas emocionales no resueltas. El miedo, la desconfianza o el deseo de compensación pueden dificultar una negociación justa y serena.

Por eso es tan importante aprender a distinguir estos tres planos. Poder ver con claridad en qué parte está el bloqueo o la resistencia te ayudará a no mezclar los conflictos personales con las decisiones prácticas.

Así evitarás caer en trampas emocionales que, sin darte cuenta, pueden condicionar todo el proceso.

Un acuerdo justo

acuerdo justo

Separarse no es fácil. Si estás viviendo este proceso, seguramente lo único que quieres es que acabe pronto y con el menor dolor posible.

Tal vez piensas que lo mejor para tus hijos es firmar rápido, evitar discusiones y que todo vuelva a la calma. Pero antes de hacerlo, quiero invitarte a parar un momento y reflexionar: ¿estás firmando algo con lo que realmente estás de acuerdo? ¿es un acuerdo justo?

A veces sentimos que tenemos que ceder en todo para evitar más conflictos. Pero eso puede ser una señal de que las cosas no están bien equilibradas y que ese acuerdo, lejos de traerte tranquilidad, puede causarte problemas más adelante.

También puede pasar lo contrario: que creamos que nos están presionando cuando en realidad no estamos escuchando lo que la otra parte necesita. Es difícil distinguir entre ceder por miedo o por amor, y por eso es tan útil contar con ayuda profesional en este momento.

Aquí te dejo algunas situaciones en las que quizás sea mejor no firmar de inmediato y tomarte un tiempo para pensar.

  1. Cuando intentas evitar el conflicto a cualquier precio

Es normal estar cansada o cansado. Discutir desgasta y muchas veces solo queremos que todo termine. Pero evitar el conflicto no siempre significa que el acuerdo sea justo.

Si sientes que tú eres quien siempre cede, mientras la otra parte impone, es momento de hacer una pausa y preguntarte:

  • ¿Estoy aceptando esto solo por miedo a discutir?
  • ¿Dentro de un año me sentiré bien con esta decisión?
  • ¿Le diría a una amiga que firmara un acuerdo como este?

Si dudas al responder, es señal de que algo no encaja. Tal vez haya que buscar otra forma de resolverlo.

  1. Cuando no hay equilibrio entre las dos partes

Un buen acuerdo se construye desde la igualdad. Pero eso no siempre pasa. Hay situaciones donde una persona tiene más poder que la otra, y eso hace muy difícil negociar con libertad.

Esto puede suceder si:

  • Dependes económicamente de tu expareja.
  • Te hace sentir culpable, te chantajea o te mete miedo.
  • Sientes que te amenaza, directa o indirectamente.

Si algo de esto te está pasando, es importante que no tomes decisiones sola. Habla con alguien de confianza o con una profesional que pueda ayudarte a ver la situación con más claridad.

Además, nadie debe presionarte con los plazos. Tienes derecho a tomarte el tiempo necesario.

  1. Cuando no tienes toda la información económica

Para que un acuerdo sea justo, necesitas conocer toda la situación económica de la otra parte. Si no tienes acceso a esa información o algo te huele raro, mejor no firmes todavía.

Algunas señales de alerta:

  • No te enseñan las cuentas, nóminas o la declaración de la renta.
  • Ves movimientos raros de dinero antes del divorcio.
  • Te presionan para firmar rápido sin que puedas consultar a nadie.

Tener dudas es normal. Puedes negociar con buena voluntad y al mismo tiempo protegerte legalmente. Pedir ayuda profesional no significa desconfiar, significa cuidarte.

  1. Cuando el acuerdo puede afectar a tus hijos

Si tenéis hijos, todo lo que acordéis ahora les va a afectar a ellos también. Por eso, es clave que lo que firmes realmente proteja su bienestar.

Uno de los temas más delicados es la custodia. A veces se propone la custodia compartida y puede que sientas mucha presión para aceptarla.

acuerdo justoEsa presión puede venir de fuera (la otra parte, personas cercanas, incluso el juzgado), pero también puede venir de ti misma: del miedo a parecer poco flexible, del deseo de evitar más problemas, o del dolor de imaginar a tus hijos sufriendo.

Pero aceptar algo con lo que no estás de acuerdo, sin pensarlo bien, puede hacer daño a todos.

También es bueno preguntarte si esa resistencia viene de algo real o de un miedo interno. No todas las custodias compartidas son malas, ni todas son buenas. Por eso es tan importante hacerte estas preguntas:

 

  • ¿Estoy rechazando esta idea por algo que veo claramente que no va a funcionar?
  • ¿O es el miedo al cambio lo que me frena?
  • ¿He buscado orientación de alguien que sepa y me ayude a ver con claridad?

Para un acuerdo justo: tómate tu tiempo. Escucha tus intuiciones, pero también contrástalas con una mirada profesional. No te sientas obligada a firmar si no estás convencida. Este acuerdo marcará la vida de tus hijos y la tuya, así que vale la pena hacerlo bien.

En resumen

Un acuerdo de mutuo acuerdo es lo deseable, pero es fundamental que te sientas libre para valorar cada propuesta con perspectiva, para expresar lo que tú también necesitas y para plantear tus propias propuestas.

Que sientas que puedes hacerlo sin miedo, sin prisas impuestas y sin sentirte arrastrada por la urgencia de otras personas.

Un acuerdo justo requiere que ambas partes tengan el espacio y el tiempo necesario para pensar, para hablar y para decidir con respeto mutuo. Y eso incluye darte permiso para parar si algo no te encaja.

Este momento es delicado, sí, pero también puede ser una oportunidad para construir desde el respeto, la claridad y la libertad.

Si sientes presión, dudas o inseguridad, frena. Busca apoyo. Estás viviendo un momento difícil, y mereces tomar decisiones con calma, respeto y apoyo.

Si estás atravesando una separación y necesitas ordenar lo que está ocurriendo a nivel emocional, familiar y práctico, puedes reservar una sesión de valoración con Creada.

Te ayudaremos a entender en qué punto estás, qué necesitas ahora y cuál puede ser el siguiente paso más cuidadoso para ti y para tus hijos.

 

Publicado en: Separación Legal Etiquetado como: acompañamiento legal Creada, acuerdo justo, acuerdos legales en separaciones, cómo afecta la nueva ley de divorcio, convenio regulador, custodia compartida, derecho de familia, derechos en el divorcio, divorcio contencioso, divorcio en España, justicia emocional, mediación familiar, mutuo acuerdo, negociación en el divorcio, nueva ley de divorcio en España, separación con hijos, separación consciente

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