• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
Creada | Separación Consciente

Creada | Separación Consciente

Separaciones y divorcios Conscientes

  • TE AYUDAMOS
  • LIBROS
  • NOSOTROS
  • BLOG
  • CONTACTO
  • REGALOS

Rocío y Miguel Ángel

CÓMO SABER SI MI RELACIÓN DE PAREJA ESTÁ ROTA O EN CRISIS

Escrito por Rocío y Miguel Ángel Deja un comentario

grayscale photo of man and woman sitting on chair looking at the city

Hay silencios que no suenan igual. Momentos en los que compartes mesa, cama o incluso risas, pero algo en tu interior te dice que no estás del todo ahí. Que esa conexión que antes era cómplice, ahora es un eco. Y te lo preguntas, aunque te asuste la respuesta: ¿Estamos en crisis o esto ya está roto?

En Creada, muchas personas llegan justo desde esa duda. No buscan romper, buscan entender. Porque a veces no se trata de tomar una decisión drástica, sino de darse permiso para mirar lo que está pasando con sinceridad y sin culpa.

Este artículo no viene a darte una sentencia. Viene a acompañarte a observar, sentir y nombrar lo que ahora quizás aún no sabes cómo decir.

Las crisis no siempre son el fin

Toda relación atraviesa etapas. Algunas son expansivas, luminosas. Otras son más densas, más sombrías, más incómodas. Las crisis pueden ser oportunidades. Pero también pueden ser la antesala de una ruptura si no se atienden.

Hay crisis que avisan: que algo necesita cambiar, evolucionar, cuidarse de otra manera. Y hay otras que son síntomas de un vínculo que ya no está vivo, aunque siga funcionando en apariencia.

Distinguir entre una y otra no es fácil. Pero hay pistas. Y de eso va este artículo.

Señales de una crisis relacional

Estas señales no implican necesariamente una ruptura. Pero sí son llamadas de atención:

– Discusiones frecuentes que no llevan a nada nuevo.
– Desconexión emocional: ya no compartís lo que os pasa.
– Falta de intimidad, tanto física como afectiva.
– Rutinas vacías: funcionáis como equipo logístico, pero no como pareja.
– Fantasías recurrentes con otras personas o con estar sola.
– Sensación de estar más en el deber que en el deseo.

Si te resuenan varias, quizás no estás ante una crisis puntual. Pero aún así, no significa que esté todo perdido.

¿Y si ya no hay amor?

Una de las preguntas que más cuesta formularse es esta. Porque cuando ya no hay amor —o cuando creemos que no lo hay—, aparecen la culpa, el miedo, la confusión.

Pero a veces no es falta de amor. Es desconexión. Es acumulación de heridas no habladas. Es cansancio, rutina, falta de cuidado mutuo.

Por eso, antes de concluir que ya no hay amor, es importante preguntarse: ¿He podido expresar lo que siento? ¿Nos hemos dado el espacio para mirar lo que nos está pasando? ¿Estamos disponibles para reparar?

Si no sabes responder a estas preguntas, quizás estás justo en medio de esa zona difusa. Y ahí, el acompañamiento puede ser clave. En nuestra sesión de valoración, podemos ayudarte a ver más claro.

Ruptura silenciosa: cuando se sigue sin estar

Hay parejas que no discuten. Que no se hacen daño activamente. Pero que ya no están. Y siguen. Por miedo, por rutina, por no incomodar a los hijos. Es una ruptura silenciosa: la vida sigue igual, pero sin alma.

En estos casos, es habitual que uno de los dos sienta que arrastra al otro. O que ambos estén atrapados en una especie de convivencia cordial sin emoción. Y ahí, aunque no haya conflicto abierto, el dolor puede ser más profundo.

Porque no se trata de aguantar. Se trata de vivir. De sentir que estás en un vínculo donde puedes ser tú.

En este sentido, también puedes leer, un artículo donde hablamos sobre cómo abordar este tipo de preguntas desde una mirada más amplia.

Cómo tomar decisiones conscientes

No siempre sabrás de inmediato si debes continuar o no. Y eso está bien. Las decisiones importantes necesitan tiempo, espacio y a veces, acompañamiento.

En Creada no forzamos respuestas. Escuchamos. Acompañamos. Te ofrecemos un lugar donde no estás sola con tu confusión.

Y si no lo hay, también podemos caminar contigo hacia una separación consciente.

Saber si tu relación está rota o en crisis no es un diagnóstico, es un proceso de escucha. De honestidad. De conexión contigo.

Y aunque nadie puede decidir por ti, sí puedes elegir no transitar esta etapa en soledad. Aquí estamos. Para escucharte, para acompañarte, para ayudarte a mirar con más claridad y más compasión.

Y si te encuentras en un momento especialmente doloroso, quizás también te ayude leer nuestro artículo “Me ha dejado por otra persona”.

Publicado en: Separación Emocional Etiquetado como: acompañamiento emocional Creada, amor consciente, cómo saber si mi relación está rota, cómo tomar decisiones en pareja, crisis de pareja, decisiones difíciles en el amor, desconexión emocional en pareja, falta de amor en la pareja, pareja con hijos, relación de pareja rota, ruptura silenciosa, rutina y distancia emocional, señales de crisis en la pareja, separación consciente, terapia de pareja

QUÉ HACER CUANDO YA NO SIENTO LO MISMO POR MI PAREJA

Escrito por Rocío y Miguel Ángel Deja un comentario

Hay un momento en muchas relaciones donde, de repente, te sorprendes observando a tu pareja como si fuera alguien desconocido. Está ahí, frente a ti, pero algo en tu interior se ha movido. Ya no lo miras con la misma emoción, no te nace abrazar, y comienzas a preguntarte —aunque duela— si aún sientes amor o si solo estás permaneciendo por costumbre, miedo o por los hijos.

Tal vez no se lo has contado a nadie. Tal vez ni siquiera te lo has dicho a ti misma con claridad. Pero sabes que algo ha cambiado.

No es fácil sostener esta sensación. Más aún cuando desde fuera todo parece ir bien: hay estabilidad, no hay grandes conflictos y, sin embargo, internamente algo se ha roto o, al menos, ha empezado a agrietarse.

En Creada, escuchamos cada día a mujeres y hombres que comparten este mismo vértigo. Que no saben si lo suyo es una crisis pasajera o el inicio de una despedida. Que sienten culpa por no sentir lo que ‘deberían’ sentir. Que temen por sus hijos, por su futuro, por decepcionar a quien un día fue su gran amor.

Este artículo no viene a darte una respuesta cerrada. No existe una sola salida ni una fórmula mágica. Pero sí puede ayudarte a poner palabras donde ahora hay solo ruido. Y quizás eso sea el primer paso para comenzar a escuchar tu verdad.

Cuando el amor se transforma (o se va en silencio)

A veces, el amor no muere de golpe. No hay una infidelidad, una traición ni una pelea feroz. Solo hay silencios. Miradas que ya no se cruzan. Camas frías. Rutinas que se cumplen, pero sin alma.

Y cuando el amor se va así, en silencio, es mucho más difícil identificarlo. Porque no hay drama. Solo ausencia. Y duele. Duele porque no sabes si lo que sientes es real o si simplemente estás atravesando una etapa. Duele porque quisieras volver a sentir lo que sentías, pero no sabes cómo.

En situaciones así, es frecuente que te preguntes si estás exagerando, si no estás siendo lo suficientemente agradecida, si deberías aguantar un poco más. Pero el cuerpo sabe. La emoción también. Y aunque la mente intente justificar, hay algo dentro que empieza a apagarse.

¿Y si solo es una crisis?

Hay relaciones que pasan por momentos de desconexión sin que eso implique un final. En especial cuando hay hijos, la carga mental, el cansancio acumulado y los mandatos sociales sobre cómo debería ser el amor pueden apagar el deseo y la intimidad.

Quizás no has dejado de querer, sino que te has dejado de mirar. Quizás lo que falta no es amor, sino tiempo para reencontrarse desde otro lugar. En estos casos, el vínculo no está roto: está dormido. Y puede despertar si ambos se implican en reconstruir.

Es fundamental aprender cómo mantener el vínculo cuando todo gira en torno a la crianza.

El miedo a tomar decisiones

Tomar conciencia de que ya no sientes lo mismo no significa que tengas que separarte. Pero sí implica hacerte cargo de lo que estás sintiendo.

Y ahí es donde aparece el miedo: miedo a equivocarte, a dañar a tu familia, a arrepentirte. Miedo a la soledad, a empezar de nuevo, a enfrentarte a lo que viene después.

Es completamente humano tener miedo. Por eso no estás sola. En Creada te ofrecemos un espacio de acompañamiento donde no hay presión por decidir, sino una escucha profunda para ayudarte a clarificar.

Cuando decides quedarte

A veces, después de mirar hacia adentro, decides quedarte. No por miedo, sino por elección. Porque descubres que sí hay amor, pero estaba cubierto de reproches o silencios. Porque eliges reconstruir desde una nueva consciencia.

Y si no, también hay camino

 

Cuando el amor ya no está, cuando decides no continuar, también hay un camino. Uno que puede doler, pero que también puede sanar.

Separarse de forma consciente no es sinónimo de fracaso. Es una elección valiente que pone en el centro el bienestar, la dignidad y la responsabilidad afectiva. Y aunque cueste, también es una forma de amar: soltar lo que ya no es, para abrir paso a algo nuevo.

En este artículo puedes leer sobre cómo afrontar el abandono cuando te han dejado por otra persona.

Lo importante no es qué decisión tomes, sino desde dónde la tomas. ¿Desde la culpa, el miedo, la inercia…? ¿O desde la escucha, la consciencia y el amor propio?

Solo tú puedes saberlo. Y si necesitas una mano, una voz o una mirada externa que te acompañe, estamos aquí.

Reserva tu sesión de valoración y empecemos por escucharte. El camino no tiene por qué ser en soledad.

Publicado en: Separación Emocional Etiquetado como: acompañamiento emocional Creada, amor después de la rutina, cómo reconectar con mi pareja, cómo saber si se acabó el amor, crisis de pareja, decisiones difíciles en el amor, miedo a separarse, pareja con hijos y desconexión emocional, perder el amor en pareja, relación de pareja rota o en crisis, señales de que el amor se acabó, separación con hijos, separación consciente, terapia de pareja, ya no siento lo mismo por mi pareja

EL DERECHO COLABORATIVO COMO CAMINO LEGAL PARA UNA SEPARACIÓN CONSCIENTE

Escrito por Rocío y Miguel Ángel Deja un comentario

Cuando una pareja decide separarse, lo que más preocupa no es solo lo legal: es cómo transitar este proceso sin dañar aún más a quienes están implicados, sobre todo si hay hijos e hijas de por medio.

En este contexto, el Derecho Colaborativo se presenta como una fórmula legal innovadora, humana y eficaz para separarse desde el respeto y la colaboración.

Un método nacido del deseo de ayudar a las familias de otra manera

El Derecho Colaborativo tiene su origen en Estados Unidos a principios de los años 90, cuando el abogado de familia Stuart Webb decidió dejar de llevar divorcios a juicio. Después de muchos años viendo cómo los procesos contenciosos dañaban aún más a las familias, apostó por una nueva forma de ejercer: centrada en la cooperación, la escucha y el respeto. Su idea fue tan bien recibida que pronto empezaron a sumarse otros profesionales, incluyendo psicólogos y economistas, y nació así una práctica que ponía el bienestar emocional de las personas especialmente de los hijos en el centro.

Este enfoque ha crecido hasta convertirse en una red internacional. Hoy, gracias al trabajo de la International Academy of Collaborative Professionals, se practica en todo el mundo con altos estándares de formación, ética y calidad. España lo ha incorporado recientemente a su legislación al regularlo en la Ley 1/2025, de eficiencia del servicio público de justicia, como uno de los Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias (MASC) reconocidos para resolver conflictos familiares de forma más humana, sin necesidad de enfrentarse en un juzgado. Pero ¿qué lo hace diferente?

Una separación con mirada conjunta, no enfrentada

A diferencia de otros procesos legales que colocan a las partes en lados opuestos, en el Derecho Colaborativo ambas partes se sientan en el mismo lado de la mesa, acompañadas cada una por su abogado o abogada, especialmente formados en esta metodología.
Desde el principio se firma un acuerdo en el que todos los implicados se obligan a trabajar bajo los principios del respeto y la buena fe y los abogados renuncian a acudir a juicio con ese caso si no se alcanza un acuerdo. Esto refuerza el compromiso con el acuerdo, el diálogo y la búsqueda real de soluciones que funcionen para todos.

Claves de este proceso: respeto, transparencia y buena fe

  • Se prioriza el interés de las personas, no las posiciones. Se exploran las peticiones de las partes profundizando en las necesidades reales, no en estrategias legales.
  • La transparencia y la confidencialidad son pilares del proceso. Nada de lo que se diga puede usarse en contra en un eventual juicio posterior, lo que permite que las partes hablen con libertad, sin miedo ni reservas.
  • Se trabaja en equipo, no solo entre las partes y sus abogados, sino también conprofesionales neutrales —como expertos en fiscalidad, comunicación, psicología familiar— si es necesario.

¿Es como la mediación?

Aunque pueden parecer similares, hay diferencias importantes:

  • En la mediación interviene una persona neutral que facilita el diálogo pero no puede asesorarte jurídicamente en cuanto a tus pretensiones ni tomar partido por ti; ante todo es una persona imparcial y neutral que procura acuerdos respetuosos y aceptables para ambas partes.
  • Durante el proceso de mediación debes asesorarte jurídicamente para estar informada de la parte legal y estar segura de los acuerdos a los que te vas a comprometer.
  • Una vez llegado al acuerdo de mediación se necesita un abogado o abogada para legalizar el asunto en los Tribunales.
  • En el Derecho Colaborativo, cada parte cuenta con su abogado/a de confianza, pero todos trabajan juntos con un objetivo común: un acuerdo justo y duradero. Si la comunicación es complicada, se puede contar con un especialista facilitador de la comunicación que nos ayude. Tienes un profesional a tu lado que te ayudará en la negociación y realizará después los trámites legales necesarios.

¿Y si no llegamos a un acuerdo?

No pasa nada. El proceso colaborativo se cierra con un acta final y, si se decide acudir a los tribunales, cada parte deberá hacerlo con un nuevo abogado; esta condición, lejos de ser un obstáculo, refuerza el compromiso con el diálogo real desde el inicio.

Además, se habría cumplido el requisito de procebilidad que impone la Ley 1/2025, que dice que necesitamos intentar una negociación antes de iniciar la vía judicial, ya que el Derecho Colaborativo es uno de los MASC reconocidos por dicha Ley.

Abogados que escuchan y acompañan.

El Derecho Colaborativo no puede ser ejercido por cualquier profesional sin más: requiere una capacitación específica. Quien elige el Derecho Colaborativo no solo necesita un abogado, sino un profesional que sepa escuchar y construir. Por eso, no todos los abogados pueden ejercer esta práctica: es necesaria una formación específica en herramientas como la negociación basada en intereses, el trabajo en equipo con otros profesionales, la comunicación empática y la gestión emocional que permite al abogado colaborativo desempeñar un rol activo y consciente, poniendo todos sus conocimientos al servicio de las personas, con la mirada puesta en sus necesidades reales y en el futuro de sus relaciones.

Los abogados colaborativos son profesionales que han elegido una manera diferente de ejercer el derecho; apuestan por una forma innovadora de ejercer la abogacía, en la que el centro no está en el conflicto, sino en las personas. La formación en derecho da los conocimientos jurídicos pero es la formación en práctica colaborativa lo que les permite acompañar a sus clientes con una mirada más integral y humana. Esta preparación garantiza un servicio de calidad, adaptado a cada familia, y con un compromiso real de construir soluciones duraderas y respetuosas para todos los implicados.

Es importante resaltar que las abogadas y abogados colaborativos acuerdan voluntariamente no acudir a la vía judicial para resolver el conflicto en caso de no llegar a un acuerdo por lo que las partes tendrán que contratar a otros abogados para el procedimiento judicial. Esta renuncia fomenta el compromiso con el proceso de los propios profesionales, que no cuentan con la opción de iniciar un juicio contencioso, lo que favorece una colaboración genuina.

¿Por qué elegir este camino?

Porque es un proceso que:

  • Disminuye la tensión emocional del conflicto, durante el proceso la profesional colaborativa te acompaña de forma individual pero también en las reuniones con la otra parte, lo que te procura tranquilidad.
    Este acompañamiento evita enfrentamientos innecesarios y genera un espacio seguro donde puedes expresarte con libertad y sin miedo a ser juzgada o atacada.
  • Protege la relación futura, especialmente importante si hay criaturas. Después de pasar por un proceso judicial la comunicación está rota y no es posible poder iniciar una relación de coparentalidad saludable. En cambio, en el proceso colaborativo se fomenta el respeto mutuo y se trabaja desde el primer momento en cuidar el vínculo, buscando acuerdos que sienten las bases para una relación respetuosa y cooperativa a largo plazo.
  • Evita el desgaste de un juicio largo y costoso. Iniciar un juicio no solo supone un alto coste económico, sino también un profundo desgaste emocional. Los tiempos sealargan, la incertidumbre crece y las heridas se profundizan y, cuando hay hijos e hijas, el impacto puede ser aún mayor. Además, judicializar la separación puede convertirse en un patrón que se repite: cada nueva decisión, cada desacuerdo, puede acabar de nuevo en un tribunal. Vivir así, con la amenaza constante del conflicto legal, impide cerrar etapas y avanzar.
    El Derecho Colaborativo, al centrarse en el diálogo y la búsqueda de acuerdos, permite cerrar el proceso de forma más rápida, evitando prolongar el dolor por el cierre de esa etapa y facilitando la recuperación emocional de toda la familia.
  • Empodera a las partes para construir sus propios acuerdos. Nadie conoce a tu familia mejor que tú, por lo que las decisiones estarán adaptadas a sus necesidades reales y a sus particularidades, porque cada familia es diferente. Este enfoque te devuelve la capacidad de decidir y te sitúa como protagonista activa del
    cambio, favoreciendo que los acuerdos sean duraderos porque nacen del entendimiento y no de la imposición.
  • Permite mantener el control del resultado, no depender de una sentencia con la incertidumbre de que alguien que no conoce a tu familia decida por ti cuestiones tan importantes sobre tus hijos e hijas y sobre tu vida futura. Con la práctica colaborativa, tienes voz y voto en cada decisión, lo que aporta seguridad y coherencia con tus valores, tus prioridades y las necesidades específicas de tu familia.
  • Garantiza el acompañamiento jurídico durante todo el proceso, dando la seguridad y tranquilidad que se necesita en un proceso tan importante para la vida futura de la familia. La persona no está sola: tu abogada colaborativa está a tu lado en cada paso, orientándote con claridad y compromiso, asegurándose de que comprendas todo y que cada decisión se tome con información y confianza.

El Derecho Colaborativo no solo es una alternativa legalmente válida; es una forma de afrontar una separación con consciencia y responsabilidad. Si buscas un resultado diferente, elige un camino distinto Si no quieres repetir los errores que has visto tantas veces.

sentencias que no se cumplen, padres que no se hablan, hijos atrapados entre dos bandos, necesitas un
enfoque diferente. Porque si eliges al abogado de siempre, tendrás el resultado de siempre.

La práctica colaborativa es para quienes desean un proceso constructivo, para quienes tienen el valor de afrontar este cambio con responsabilidad y quieren salir de él con paz, no con heridas. Si tienes un criterio propio, si no quieres hacer las cosas “como todo el mundo”, si crees que es posible separarse sin destruirse, entonces este camino es para ti.

Ahora bien, no es para todo el mundo. Si lo que buscas es hacer daño, imponer tus decisiones o cerrar la puerta al diálogo con el padre o la madre de tus hijos, esta no es tu opción. La práctica colaborativa requiere compromiso, respeto y una mirada a largo plazo. Pero si estás dispuesto a recorrerlo, te permitirá cerrar una etapa y abrir otra nueva desde un lugar mucho más sano.

Si estás atravesando un momento de cambio familiar y buscas una solución que cuide de ti, de tus hijos e hijas y del vínculo que sigue existiendo con la otra parte, la práctica colaborativa puede ser el apoyo que necesitas.

Infórmate, pregunta, busca profesionales acreditados en práctica colaborativa.

Porque afrontar una separación también puede ser una oportunidad para construir un nuevo comienzo desde la calma, el respeto y la confianza.

Si estás atravesando una separación y necesitas ordenar lo que está ocurriendo a nivel emocional, familiar y práctico, puedes reservar una sesión de valoración con Creada.

Te ayudaremos a entender en qué punto estás, qué necesitas ahora y cuál puede ser el siguiente paso más cuidadoso para ti y para tus hijos.

 

Publicado en: Separación Legal Etiquetado como: acompañamiento legal Creada, alternativa legal al divorcio, conflictos en la separación, custodia y acuerdos, derecho de familia, divorcio civil, divorcio con hijos, divorcio conflictivo, divorcio en España, gestión emocional del conflicto, mediación familiar, negociación en divorcios, proceso de separación, separación consciente, soluciones legales al conflicto

POR QUÉ UN ACUERDO PROVISIONAL PUEDE SERTE ÚTIL

Escrito por Rocío y Miguel Ángel 1 comentario

Si estás en el difícil momento de plantearte un divorcio y tienes hijos, probablemente que sientas que todo esto te abruma. Hay tantas preguntas sin respuesta y decisiones por tomar que es normal que sientas que es demasiado.

Además, a muchas personas les da miedo abordar el contenido de un convenio regulador  (documento que se presenta en el proceso judicial) porque les resulta muy difícil tomar decisiones a tan largo plazo y que estas vayan a ser definitivas, cuando no saben cómo será su vida en el futuro. 

Como abogada de familia especializada en divorcios con hijos, quiero transmitirte un mensaje importante: no tienes que tener todas las respuestas en este momento.

Existe una herramienta valiosa que puede ayudarte a organizar esta etapa inicial: el acuerdo provisional.

Este acuerdo puede ser el primer paso para traer algo de calma y orden a un momento de incertidumbre. Te permitirá centrarte en las necesidades de vuestros hijos y, al mismo tiempo, te dará un marco para avanzar hacia un acuerdo definitivo.

¿Qué es un Acuerdo Provisional?

Un acuerdo provisional es como su nombre indica, un documento temporal.

Sirve para organizar los aspectos esenciales de la vida familiar mientras se resuelve el divorcio de manera definitiva.

Este acuerdo ofrece estructura, reduce tensiones y, lo más importante, protege el bienestar emocional de tus hijos.

En este acuerdo, puedes abordar cuestiones como:

  1. Custodia y régimen de visitas: Decidir dónde vivirán los hijos y cómo se repartirá el tiempo entre las figuras parentales.
  2. Manutención económica: Establecer cómo cubrir las necesidades de los hijos, desde alimentación hasta actividades escolares.
  3. Uso del domicilio familiar: Definir quién vivirá en la vivienda común durante este período.
  4. Decisiones importantes: Acordar cómo gestionar aspectos clave como la educación, la salud y otros temas fundamentales que consideras que son importantes abordar en este momento.

¿Por qué un Acuerdo Provisional puede ser la solución que necesitas ahora?

  1. Protege a tus hijos en un momento vulnerable

Tus hijos son sin duda, lo más importante en este proceso.

Y como nos pasa a todos los seres humanos, es normal que sientan cierta inquietud e inseguridad ante aun momento de cambio como el que vive vuestra familia.

Sin embargo un acuerdo provisional les dará orden y estabilidad, por lo que ganarán en seguridad y tranquilidad al contar con una rutina predecible.

  1. Reduce conflictos innecesarios

Cuando las reglas están claras, hay menos espacio para malentendidos o discusiones. 

Esto no solo beneficia a los hijos, que necesitan un ambiente tranquilo, sino también a ti y a tu expareja. La comunicación será más sencilla y menos tensa.

  1. Es un «ensayo» para el acuerdo definitivo

El acuerdo provisional os permite probar qué funciona y qué no.

Podrás evaluar si las decisiones tomadas son prácticas y beneficiosas antes de convertirlas en algo definitivo.

Esta cuestión es especialmente útil cuando no se tiene la misma opinión respecto a cuál es la modalidad de custodia más adecuada para vuestros hijos.

También puede ser de utilidad cuando a pesar de que ambos coincidís en la modalidad de custodia de vuestros hijos, sentís que es precipitado plasmarlo en un acuerdo definitivo y necesitáis antes «probar» dicha propuesta.

  1. Reduce la incertidumbre emocional y práctica

En un momento de tanto cambio, el acuerdo provisional actúa como una especie de «ancla».

Establecer un marco temporal en el que cada persona tenga claridad sobre su papel y sus responsabilidades a incorporar en esta nueva etapa familiar puede ser profundamente tranquilizador. No solo para ti y tu expareja, sino también para los niños y su necesidad de estabilidad.

Tener claridad en temas prácticos, como dónde vivirán los niños o cómo se manejarán los gastos, reduce las preocupaciones constantes y da espacio para enfocarse en lo importante: adaptarse al cambio.

Además, el acuerdo puede actuar como un apoyo emocional, al permitirte ver que hay pasos intermedios que te acercan a una solución definitiva, sin que todo dependa de decisiones inmediatas y a largo plazo.

Saber que no tienes que resolver cada detalle al instante te dará un respiro necesario.

¿Cómo convertir este acuerdo en algo oficial?

Quizás te preguntes si este tipo de acuerdos tiene validez legal.

La finalidad del acuerdo provisional no es la de sustituir el convenio regulador, sino la de ayudaros a concretar la primera etapa tras la ruptura sin sentiros abrumados por tener que adoptar decisiones definitivas.

Pero igualmente, es importante saber que al tratarse de cuestiones relativas a hijos menores, para que dicho acuerdo tenga plena validez, es imprescindible el proceso judicial posterior.

Tranquilidad que no me refiero a ir a juicio, ni asistir a declaraciones judiciales, interrogatorios ,etc. Es todo lo contrario, el proceso judicial del que te hablo tras el acuerdo provisional, consiste en solicitar la aprobación judicial del acuerdo alcanzado (llamado convenio regulador) para que vuestros acuerdos tengan validez legal.

Para ello, a efectos prácticos, indicarte que únicamente tendréis que acudir una vez al juzgado para mostrar vuestro acuerdo respecto al contenido del convenio regulador  ( es una medida de seguridad del propio juzgado, para asegurarse que conocéis el contenido del acuerdo y que se ha firmado previamente de forma voluntaria)

Por ello, es fundamental que el acuerdo provisional incorpore un periodo de vigencia concreto. Durante dicho periodo, el acuerdo provisional surtirá efectos entre vosotros si bien no modifica vuestro estado civil inicial ni tiene efectos frente a terceras personas.

El proceso judicial de mutuo acuerdo, se iniciará una vez finalice la vigencia del acuerdo provisional 

Por ello, como abogada, siempre insisto en la importancia de buscar asesoramiento profesional para redactar y formalizar este tipo de acuerdos. Se trata de una herramienta que puede ser muy útil para algunas familias, si bien es importante conocer los pasos que deben de seguir a dicho acuerdo provisional para poder avanzar con seguridad jurídica.

Pasos para crear un Acuerdo Provisional

  1. Evaluar tu situación familiar: Cada familia es única. Es fundamental analizar tus necesidades y las de tus hijos para tomar decisiones informadas.
  2. Negociar con tu expareja: Con el apoyo de un/a profesional que os pueda proporcionar la información jurídica necesaria y a la vez ayudaros a ver el proceso con perspectiva. 
  3. Redactar el acuerdo: Una vez alcanzados los consensos, detallar todo por escrito para evitar confusiones futuras.
  4. Seguimiento del cumplimiento: una vez transcurrido el periodo de vigencia, se retoma el proceso de negociación para poder avanzar hacia el acuerdo definitivo e iniciar el proceso judicial posterior para que dicho acuerdo sea homologado judicialmente y tenga validez legal.

¿Cuánto tiempo dura un Acuerdo Provisional?

Como ya hemos visto anteriormente, es importante entender que este tipo de acuerdos son temporales. Su objetivo es organizar la vida familiar durante el tiempo que tardéis en llegar a un acuerdo definitivo.

La duración puede variar según la situación, pero lo importante es que os permite ganar tiempo para reflexionar y tomar decisiones más meditadas.

Sobre algunas objeciones al acuerdo provisional.

En ocasiones, he escuchado algunas objeciones al acuerdo provisional como solución profesional para ayudar a las familias a avanzar en su proceso de ruptura de pareja cuando son padres. 

El motivo fundamental de dicha objeción es por entender que dicho documento no les proporciona seguridad jurídica necesaria, y que estas situaciones deben de abordarse exclusivamente en el marco de un proceso judicial.

Creo que dicho argumento, si bien puede estar cargado de buena voluntad (por entender que es el ámbito judicial el que puede generar la seguridad necesaria), no tiene en cuenta el desgaste emocional y familiar que la incertidumbre genera a cada familia que transita por un divorcio. Además, del estado emocional en que se encuentran al principio del proceso de divorcio una o ambas partes…

Por lo que en esas situaciones, situarles en un proceso cuya resolución es definitiva, les genera aun mayor tensión entre ellos, generando respuestas motivadas por el propio miedo “a perder” …

Por otro lado, y según el Instituto Nacional de Estadística, la duración media de estos procedimientos contenciosos es de alrededor de 10,1 meses (aunque lógicamente, puede variar dependiendo de la carga de trabajo del juzgado y la complejidad del caso), por lo que durante todo este tiempo, la familia seguirá sin tener un acuerdo definitivo y además se verá envuelta en un proceso judicial donde el desgaste emocional, familiar y económico condicionará su vida tras la sentencia. 

El desgaste familiar tras un proceso contencioso, creo que es algo sobradamente conocido y que si bien esta opción puede ser necesaria en ciertos casos, es fundamental ser consciente del impacto que un proceso contencioso puede tener en la familia:

  1. Impacto emocional en los hijos

El conflicto continuo y las discusiones derivadas de un proceso judicial largo es especialmente dañinos para nuestros hijos. Se encuentran expuestos a un ambiente de tensión, además, el tener que escuchar o ser partícipes indirectos de los desacuerdos de sus padres puede afectar su percepción de seguridad y estabilidad.

  1. Deterioro de la comunicación entre los progenitores

Un proceso contencioso tiende a intensificar las diferencias y a fomentar una relación conflictiva entre los padres. Esto no solo dificulta la resolución de los problemas inmediatos, sino que también crea barreras para el futuro, especialmente cuando se trata de decisiones compartidas sobre los hijos.

Quien ha trabajado conmigo, ya conoce una expresión que suelo utilizar y que aunque obvia, conviene tener como ancla a la hora de avanzar en el proceso: “La vida continúa tras la sentencia”

Es importante, tener presente que como padres, hay cuestiones en las que siempre vamos a tener que comunicarnos y que el reto está en encontrar el punto de equilibrio entre defender lo que consideramos justo y entender que hay cuestiones que no sólo dependen de mí. 

  1. Cansancio y estrés prolongado

Si como te he compartido anteriormente, el tiempo medio de un proceso contencioso en España puede extenderse a más de 10 meses. Durante este período, es frecuente experimentar altos niveles de estrés y desgaste emocional. La incertidumbre sobre el resultado final, junto con la carga económica y los posibles retrasos judiciales, puede añadir aún más tensión.

  1. Consecuencias económicas

Además del impacto emocional, un proceso contencioso implica un mayor coste económico. Este tipo de carga puede complicar aún más la transición hacia una nueva vida familiar.

  1. Falta de control sobre las decisiones

En un divorcio contencioso, las decisiones finales las toma un juez, quien no conoce a la familia en profundidad. Esto puede resultar en resoluciones que ninguna de las partes considere completamente satisfactorias, lo que puede generar frustración y resentimiento a largo plazo.

Por estas razones, siempre que sea posible, es preferible optar por soluciones consensuadas, como los acuerdos provisionales, que permiten mantener un mayor control sobre las decisiones y reducir el impacto negativo en todos los miembros de la familia.

Conclusión 

Sé que pensar en un divorcio no es fácil. Son muchas cuestiones a valorar (emocionales, familiares, laborales, económicas…) y a veces pueden abrumar y generar bloqueo.

Sin embargo, es posible avanzar sin precipitaciones con planificación y apoyo. Y eso es justo la finalidad del acuerdo provisional, al darte la estructura y tranquilidad que necesitas en estos momentos.

Si tienes dudas o necesitas orientación, no dudes en buscar ayuda.

Si estás atravesando una separación y necesitas ordenar lo que está ocurriendo a nivel emocional, familiar y práctico, puedes reservar una sesión de valoración con Creada.

Te ayudaremos a entender en qué punto estás, qué necesitas ahora y cuál puede ser el siguiente paso más cuidadoso para ti y para tus hijos.

Publicado en: Separación Legal Etiquetado como: divorcio, divorcio con hijos, madre separada, madres separadas, padres separados, Separación, separación con hijos, separación consciente

LA CRIANZA CONSCIENTE EN LA SEPARACIÓN

Escrito por Rocío y Miguel Ángel Deja un comentario

La crianza consciente en la separación

Cuando la idea de la separación fue tomando forma entre el padre de mis hijos y yo y parecía que iba a ser nuestro camino, me preguntaba cómo iba a mantener una crianza consciente si me separaba.

Venía de la idea de que una separación era lo peor que le podíamos hacer a los hijos, que era un acto egoísta de los progenitores que no eran capaces de aguantar por sus hijos y les dañaban por ello.

Tenía tantos juicios y creencias limitantes en torno a la separación que sentía que tenía una soga al cuello ahogándome. Yo no quería dañar a mis pequeños, había puesto muchísima atención y cuidado en la forma de criar. Había leído y asistido a muchísimos cursos y talleres para ser mejor madre y… ¿me iba a separar? ¿Cómo iba a hacerle eso a mis pequeños?

A la idea de fracaso le sumaba este peso y se me hacía insoportable. Por eso necesité investigar y estudiar acerca de las consecuencias psicológicas en los hijos de progenitores separados y me llevé una inmensa sorpresa al comprobar que no existen estudios científicos que avalen el perjuicio emocional en los menores por la separación de sus padres.

Pues lo perjudicial no es una separación en sí, sino una mala gestión de la separación, de la misma manera que puede perjudicar y dañar a los menores una mala gestión de la relación de pareja.

Así que no es la forma de la relación, es decir, estar juntos o separados, lo que beneficia o perjudica a los hijos, sino la atención a sus necesidades. Es esto último lo que conviene cuidar y atender.

¿Cuáles son las necesidades auténticas de cualquier hijo e hija?

Lo que tus criaturas necesitan para crecer con salud mental es: 

  • Sentirse amados
  • Sentir que pertenecen 
  • Sentir seguridad y confianza para poder ser ellos mismos
  • Sentirse vistos, escuchados y tenidos en cuenta
  • Sentirse importantes y válidos

La idea de que los hijos nos necesitan juntos, en pareja, no responde a una necesidad auténtica, sino a la creencia cultural forjada durante siglos por nuestra tradición judeocristiana y por intereses sociales. 

Las necesidades auténticas se pueden cubrir estés o no en pareja y es, precisamente la atención a éstas, lo que va a permitir que sean adultos con una buena base de autoestima y resiliencia. Cuestiones fundamentales a la hora a de poder adaptarse y enfrentarse a los cambios y situaciones que la vida les ponga por delante.

Me preocupan mis hijos

La preocupación por los hijos es la mayor inquietud que surge ante un proceso de separación. El miedo a si estarán bien o no, la inquietud a ser suficiente para ellos, la incertidumbre acerca de cómo abordar en soledad todo lo que conlleva la crianza y llevar un hogar…

Teniendo en cuenta que en esta etapa no solo atraviesas el duelo por la pareja que dejáis de ser, sino también por el molde familiar que deja de existir, por el proyecto de vida que se esfuma y por unas expectativas en el rol de madre (o padre) que desaparecen.

Es importante que también te atiendas a ti. Encontrar el equilibrio entre tu cuidado personal y el cuidado de los hijos es un gran desafío durante el proceso de separación, sobre todo porque desde la exigencia es fácil que caigas en la culpa «por no estar tan presente como debería». Precisamente sobre este motivo de culpa y muchos otros que surgen con la separación, hablamos en este directo de Instagram que aún puedes ver.

Es normal que surjan preocupaciones acerca de los hijos y cómo lo van a llevar, sin embargo debes saber que esta etapa es solo un paréntesis en tu vida y en la de ellos. Que en sus vidas cuenta muchísimo todo lo que has sembrado hasta ahora y todo lo que sembrarás una vez atravesado todo el proceso de la separación. 

Ni tu vida ni la de tus hijos depende de esto que ahora estáis viviendo. 

Vivimos en una época en la que todo está cambiando y la forma de criar también. El viejo paradigma de la crianza se basa en el miedo, es una crianza donde el autoritarismo se pone por delante y se entiende que los adultos saben y los niños y niñas no.

Utilizando de una forma más o menos consciente el chantaje, las amenazas, la manipulación y los castigos como medio para lograr la obediencia como si eso fuera lo más importante y lo que define la valía de ese pequeño o pequeña.  

La crianza consciente es un nuevo paradigma en el que se trata de reflexionar antes de actuar con los menores, pues el automático llevará a hacerlo de la misma manera que lo hicieron contigo, cuando probablemente no lo quieras hacer así. 

Para hacerlo diferente es muy importante poner mucha atención, intención y práctica, práctica y más práctica, pues no es nada fácil integrar una nueva forma de hacer y hablar cuando no tenemos registro en la infancia de una forma respetuosa de educar y escasas referentes. 

La crianza consciente aboga por entender que el comportamiento de los niños responde al malestar que sienten en cada momento. En este otro artículo te contamos precisamente cuáles son las conductas más habituales en los menores durante el proceso de separación. 

Los niños y niñas no hacen las cosas por llamar nuestra atención para fastidiarnos, en absoluto, si llaman nuestra atención es precisamente porque nos necesitan, porque necesitan nuestra mirada y en muchos casos ayuda para gestionar el malestar que sienten en su interior.  

Por eso precisamente la crianza consciente puede ayudar y sumar tanto en vuestra relación y en un momento de cambios para todos y por ello especialmente sensible.

En primer lugar porque te permite a ti conocer las necesidades auténticas de tus hijos y así poder atenderlas hasta donde te es posible, pues desde la crianza tradicional te estarás basando no en las necesidades reales de los menores según la neurociencia, sino en creencias sociales y culturales.

Y en segundo lugar porque podrás entender mejor a tus hijos y entonces atenderles según lo que necesitan en cada etapa. Algo que sin duda os puede acercar y fortalecer vuestro vínculo.

Esto solo podrás hacerlo si aprovechas cada desafío como una oportunidad para ello, pues desde el lamento, el victimismo o la culpa no será posible.

Y en todo momento recuerda que tú también eres importante. Que la crianza no solo va de atender las necesidades de los menores, también va de ti, de que te cuides y atiendas primero porque tú también eres importante y segundo porque sin atenderte a ti misma difícilmente vas a poder conectar con tus hijos para vislumbrar qué hay detrás de cada comportamiento, es decir, cuál es la raíz de sus conductas.

Mientras atraviesas el duelo por la separación es normal que te sientas vulnerable, por ello no es momento para exigirte. Entiende que este es un paréntesis en vuestra vida y que tal vez sea un buen momento para pararte a reflexionar acerca de qué madre (o padre) deseas ser para tus hijos.

Pues ahora que sabes que no os necesitan juntos, sino otras cuestiones muy accesible, puedas atenderlas para así estrechar y fortalecer vuestra vínculo. Este es precisamente uno de los muchos beneficios de la crianza consciente.

Una de las máximas de la crianza consciente es cultivar la presencia con los hijos, precisamente porque lo que necesitan en mayor medida es sentir tu mirada. Sentir que les ves, pero no por lo que hacen, sino por ser quienes son: seres únicos en este planeta. 

Cuando estamos atravesando la montaña rusa de la separación es muy difícil ofrecerles esta mirada porque estamos en modo supervivencia. Sin embargo el que lo sepas puede ayudarte a comprender a tus hijos y en los ratitos que puedas apagar todos los pilotos automáticos de los “tengo que” para echarte en el suelo a mirarles mientras juegan, leerles un cuento o lo que te sea posible que, poniéndotelo fácil, te respete a ti y cubra su necesidad de mirada. 

Pues no se trata ahora de ser una súper mamá o súper papá, sino de entender qué necesitan y utilizar la crianza consciente no para exigirte, sino a tu favor para coger los pellizcos de esta según puedas implementarlos. 

Y después, según vayas avanzando en tu proceso podrás así ir implementando más cuestiones, pues sin duda este nuevo paradigma de crianza juega a nuestro favor en los procesos de separación. 

Es más, vemos con mucha frecuencia cómo familias que ya llevaban a cabo en su día a día la crianza consciente y después una separación consciente, los hijos e hijas se adaptan con una naturalidad pasmosa a los cambios derivados del divorcio. 

Su capacidad de adaptación y resiliencia es sin duda mayor. Y es que los beneficios de la crianza consciente son muchísimos. Por eso en la medida en la que vayas pudiendo, poquito a poquito, ve incorporando lo que esté emocionalmente a tu alcance.

Cuestiones prácticas de la crianza consciente

  • Los menores necesitan orden y estructura, por ello las rutinas pueden ser de gran ayuda en un momento de cambio como es el proceso de separación.

Esto les proporciona confianza y seguridad que son algunas de las necesidades auténticas que te enumeramos al inicio de este texto.

Esto no significa que haya que ser inflexible, sino más bien tener la capacidad de adaptarse a los pequeños cambios del día a día, manteniendo una base sólida de estructura y previsibilidad. Especialmente cuando más pequeños sean, más necesitan esto. 

  • Es muy beneficioso mantener una comunicación abierta y honesta con tus hijos acerca de la separación. Esto en ningún caso debe pasar por contar detalles o cuestiones que no necesitan saber y que precisamente les puede generar inseguridad y desconfianza, algo contrario a lo que necesitan. 

Se trata más bien de crear un espacio de confianza en el que sientan que pueden expresarse y preguntar lo que necesiten porque les escucharás y responderás. Si sienten que te enfadas o pones triste por lo que preguntan o cuentan, aprenderán a callar para cuidarte.

A veces puede dolerte o escocerte lo que te dicen o preguntan, sin embargo la expresión libera y sana, así que es muy beneficioso que al menos contigo puedan expresarse libremente. 

  • Porque por el mero hecho de existir te lo mereces y porque es una situación muy sensible para ti, es imprescindible que te atiendas y ocupes de cuidarte física y mentalmente. 

El cuidado físico pasa por comenzar durmiendo las horas que necesitas y cuidando tu alimentación, ese es el mínimo y después incorporar ejercicio, que ahora que pasas tiempo sin tus hijos tienes más espacio para ello. 

Y por supuesto atiende también lo emocional (que se ve afectado por las horas de sueño y tipo de alimentación, así como el ejercicio) haciéndote con una red de apoyo, ya sea familiar, de amistades o profesional que te sostenga y ayude como necesitas, pues no es fácil estar presente y disponible para tus hijos en un momento en el que te invaden los miedos, la culpa y puede que también la tristeza o la rabia. 

Tú también eres importante. 

Cuidar de ti y priorizarte no es un acto egoísta ni un lujo, sino una responsabilidad que tienes primero contigo, porque tú también importas y después con tus hijos. 

Date permiso también para disfrutar cuando estés sin ellos, pues muchas veces la culpa acecha por la falsa creencia de que al estar sin ellos por haberte separado, deberías estar de luto. 

Estar bien cuando estás sin ellos no define tu valía como madre ni tu grado de dolor. Sentir más o menos dolor no te convierte en mejor o peor madre. El amor no se mide, se siente. 

  • Los límites es algo que suele faltar en esta etapa por el sentimiento de pena por los hijos o por la culpa, cuando realmente los límites les ayudan a sentirse importantes y les da orden y estructura, lo que proporciona confianza y seguridad. Vaya, que esta es una de las patas fundamentales. Todo ello responde a las necesidades auténticas de los menores, por lo que lejos de perjudicarles, les beneficia y cuida mucho.

Un límite es un acto de amor y es normal que se enfaden cuando se los pongas y no entiendan su sentido ni les guste. No les toca entender que lo haces por su bien, te toca a ti reflexionar acerca de qué limites quieres poner para informar con claridad sobre ellos y ponerlos con firmeza, no pidiendo permiso.

Lo que marca la diferencia de la crianza consciente y la tradicional, como de la separación consciente y la tradicional es la reflexión previa para tomar las decisiones con conciencia, el reconocimiento, la atención a las necesidad, la presencia y conexión. Y nada de todo esto lo puedes ofrecer sin ocuparte de ti primero, pues tú también importas.

Publicado en: Los Hijos en la Separación, Separaciones Conscientes Etiquetado como: divorcio, divorcio con hijos, madre separada, madres separadas, padres separados, Separación, separación con hijos, separación consciente, separaciones

CUSTODIA COMPARTIDA Y PATRIA POTESTAD

Escrito por Rocío y Miguel Ángel Deja un comentario

En numerosas ocasiones vemos cómo se confunde el término de custodia compartida y patria potestad, pues hay quien solicita la primera opción para evitar que la otra parte de la pareja pueda tomar decisiones sin contar con su aprobación. Si bien, en la mayoría de los casos, estas cuestiones son relativas a la patria potestad (que en la inmensa mayoría de los casos es de ambos progenitores) y no a la guardia y custodia compartida. 

Es decir, que es frecuente que desde el inicio de muchos procesos familares ambas partes se posicionen en el proceso desde su temor a perder, en lugar de poner el foco en qué necesito como padre o madre y para qué.

Desde Creada abogamos por la separación consciente y esta consta de un pilar fundamental: poner en el centro de todas y cada una de las decisiones las necesidades de los hijos e hijas. 

No hablamos de separaciones idílicas en las que llegar a acuerdos es pan comido, hablamos de separaciones reales en las que desde el escenario que cada familia tenga se tomen las decisiones pertinentes, cuidando que lo que se pone en el centro de cada una de ellas son las necesidades de las criaturas y no los miedos o deseos adultos. 

Esto requiere conocer las necesidades de los hijos e hijas según la etapa evolutiva en la que se encuentren e informarse sobre todo lo que concierne al ámbito del convenio regulador. 

Asimismo, es fundamental analizar cuáles son las circunstancias laborales y personales de cada padre o madre, ya que la verdadera utilidad de un convenio regulador estriba en ser una respuesta realista y adaptada a la realidad de cada familia

En este otro artículo te contamos todo lo que debes saber sobre el convenio regulador  y sobre los distintos tipos de custodia te hablamos en este otro artículo.

Dada la confusión que generan los conceptos de custodia compartida y patria potestad, los desglosamos a continuación para evitar que se solicite un modelo de custodia compartida esperando que este salvaguarde decisiones que realmente regula la patria potestad. 

La Patria Potestad: Responsabilidad legal

La patria potestad es un término legal que se refiere a los derechos y responsabilidades que las figuras parentales tienen en relación con sus hijos. 

Esta responsabilidad abarca aspectos importantes de la vida de los niños, como la elección del centro educativo, viajes al extranjero, la toma de decisiones médicas y religiosas. Es importante que sepas que, en la gran mayoría de los casos, la patria potestad se comparte entre ambos padres, incluso después de una separación o divorcio.

En situaciones en las que los padres no pueden ponerse de acuerdo en una decisión importante, la única manera para desbloquear esta situación será a través de una resolución judicial en la cual se valorará los argumentos de ambos progenitores y se adoptará una decisión con la que se procurará priorizar el beneficio de los menores.

Y es que la patria potestad implica la representación de los progenitores respecto a los menores.

La Guardia y Custodia: La vida diaria

Mientras que la guardia y custodia hace referencia a qué progenitor atenderá a las cuestiones relacionadas con la crianza y atención del día a día. Hace referencia a cuestiones cotidianas que tiene que ver con los cuidados, la alimentación, tareas…

La guardia y custodia puede ser otorgada a uno o ambos progenitores, dependiendo de lo que se considere mejor para los niños.

Existen dos modalidades habituales de guardia y custodia, la custodia única o exclusiva o la custodia compartida. 

No existe un ideal de custodia genérica, lo ideal es que cada familia cree su propio modelo de custodia en base a salvaguardar el bienestar emocional de los menores. Por ello cuando son muy pequeños la modalidad de custodia compartida progresiva suele ser muy beneficiosa, y a pesar de que aun es poco conocida, es plenamente viable jurídicamente.   

Los menores necesitan a ambas figuras parentales, cada una aporta una realidad que debe tener espacio en la vida de los más pequeños, siempre y cuando no haya negligencia. 

La custodia compartida progresiva ofrece la tranquilidad al padre de que terminará estando con sus hijos el 50% del tiempo, a la misma vez que se cuida y respeta el ritmo de los menores haciendo una transición emocionalmente abarcable para ellos. 

En este otro artículo de nuestro blog te hablamos más extensamente sobre este tema, pues el éxito del ejercicio de cualquier modalidad de guardia y custodia estriba en la individualización de cada caso.

Para tomar la decisión es muy importante conocer las necesidades emocionales de los menores, observar cuál ha sido la implicación y trayectoria de crianza hasta el momento, así como las circunstancias familiares y laborales que existen en el momento de la separación, para así poder concretar la modalidad de Guardia y custodia más cuidadosa para los pequeños.

Antes de tomar una decisión párate

  • Antes de tomar una decisión en estos aspectos, es muy importante hacer un ejercicio de reflexión y sobre todo de atender los miedos que esta situación te despiertan, pues pueden ser muchos. 

Desde el dolor, la culpa o el rencor, es fácil dejarse llevar por el miedo y tomar decisiones que no ponen verdaderamente en el centro de las mismas las necesidades de los hijos e hijas. 

  • En este mismo sentido es importante que cuides a quién escuchas, pues en un momento vulnerable como este es muy fácil que te dejes llevar por quienes alientan precisamente el miedo.

Cada persona habla desde su propia experiencia y/ o desde sus miedos, por lo que puede avivar una lucha de poder o una guerra innecesaria en la que finalmente quienes perdéis es la familia al completo, pues nadie gana en una batalla de este tipo. 

Es por ello, fundamental entender que si bien la motivación de las las voces ajenas sea la de ayudar, es súper importante detectar si realmente están alimentando el conflicto y tus propios miedos. 

Desde que el divorcio se legalizara en España solo han pasado poco más de 40 años y desde el inicio se trató como una lucha de poder. Ya la jerga jurídica predispone a la lucha, pues habla de ganar y perder, de la parte defendida y la parte contraria… Y como en aquella época no se contemplaban los aspectos emocionales, los hijos e hijas se quedaban en medio de una batalla en la que no se les veía. 

Ahora esto ya no tiene por qué ser así.

Hace unos meses nos dijo una jueza, «la justicia no es la solución» y como nos contaba hace poco una abogada, “en la carrera de derecho nos preparan para la beligerancia, para ganar y evitar perder, no para llegar a acuerdos”. 

En este sentido las familias y la salud mental y psicológica de sus miembros queda totalmente al margen, por eso es crucial que te informes bien para no dejar estas decisiones a la inercia, a las recomendaciones basadas en el conflicto ni a decisiones inspiradas en tus propios miedos. 

  • Pide ayuda. No tienes por qué hacer este camino en soledad, búscate un buen asesoramiento legal, pues cada vez hay más profesionales del ámbito legal sensibilizados con los aspectos emocionales de las familias y que son capaces de atenderlas desde la particularidad de cada una. 

Y si tu dolor, miedo, rencor o sensación de culpa es muy grande y te impide ver con claridad qué decisiones tomar, tal vez sea mejor opción pedir primero ayuda emocional para asentar todo el revuelo que sientes y poder después tomar las decisiones que conllevan la organización de vuestra familia. 

  • Mantén tu foco en las necesidades de tus hijos. Si no cuentas con la colaboración y entendimiento con tu ex, no entres en sus batallas, mantén un doble foco: uno en ti para atender todo lo que este proceso y su actitud te remueve y otros en tus hijos para no perder de vista que os necesitan a ambos (siempre y cuando no haya negligencia por ninguna de las partes). 

Aquí no se trata de que cada uno ejerza el 50%, sino de que tu compromiso contigo y tus hijos sea del 100%. Atiende tu ciento por cien y deja que tu ex se ocupe de su ciento por cien o no. Pues que se responsabilice o no de su parte no está en tu mano. 

Tu responsabilidad con tus hijos debe ser del ciento por cien. Asume esta parte que es lo que puedes controlar y suelta lo demás. Llegarás hasta donde puedas y siempre te quedará la tranquilidad de que hiciste lo que estaba en tus manos. 

Lo demás suéltalo, no puedes hacer nada más. Si pones energía allí donde no tienes poder de acción, perderás fuerza para ponerla allí donde sí tienes capacidad de control y te generará sufrimiento al ver que la situación no cambia o que las cosas no son como te gustaría o como piensas que deberían ser. 

  • Suelta expectativas y ábrete a la posibilidad de que las cosas puedan ser de otra manera a como pensabas. Llegar a acuerdos requiere de cesión y tolerancia. Llegados a este punto no es fácil llegar a acuerdos al estar ambos, o al menos uno de los dos, en carne viva emocional. 

Es un momento tremendamente sensible que requiere de apertura y escucha. No se trata de que “él o ella entienda que…”, sino de que ambos, o al menos tú, os abráis a que las cosas puedan ser de otra manera. 

Desde la cerrazón del querer llevar la razón es muy fácil acabar en los tribunales innecesariamente. 

Hay casos en los que ante la postura de una de las partes no quedará otra opción. Si este es tu caso es muy importante que te apoyes en amistades, familiares o profesionales que te sepan ayudar como necesitas. 

Una separación encierra innumerables duelos, el más sencillo de elaborar tiene que ver con la pareja que se deja de ser y de los más difíciles guardan relación con la idea de familia que se esfuma con la ruptura y con el ideal de madre o padre que se tenía. 

Tomar decisiones desde las ideas que se tenían de qué era ser familia y ser madre o padre, es realmente difícil y duro. Para que pueda resultarte más sencillo es importante que te abras a que tal vez la vida y la familia no era lo que creías. 

Deconstruir tus creencias al respecto para abrirte a nuevas posibilidades es un paso fundamental para que este proceso te resulte algo más sencillo.  

Publicado en: Separación Legal, Separaciones Conscientes Etiquetado como: divorcio, divorcio con hijos, madre separada, madres separadas, padres separados, reinvención profesional, Separación, separación con hijos, separación consciente, separaciones

  • « Ir a la página anterior
  • Página 1
  • Página 2
  • Página 3
  • Página 4
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Página 11
  • Ir a la página siguiente »

CREADA utiliza cookies técnicas, de personalización, de análisis, propias, que tratan datos de conexión y/o del dispositivo, así como hábitos de navegación para facilitarle la navegación, analizar estadísticas del uso de la web y personalizar publicidad. Obtener más información

¿Tienes alguna duda?

Estas cookies son siempre necesarias  GDPR Cookie Compliance
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para garantizar el funcionamiento básico del sitio, analizar el uso de la web y, en su caso, mejorar campañas o contenidos.

Puedes aceptar, rechazar o configurar tus preferencias desde este panel. Las cookies estrictamente necesarias permanecerán activas, ya que permiten guardar tus ajustes de privacidad y el funcionamiento esencial de la web.

Puedes revisar nuestra política de cookies para obtener más información.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias deben estar siempre activas para que la web funcione correctamente y para que podamos guardar tus preferencias de privacidad y cookies.

Estas cookies permiten, entre otras cosas:

  • recordar tu elección sobre cookies,
  • mantener funciones básicas de navegación,
  • proteger la seguridad del sitio,
  • asegurar el funcionamiento esencial de formularios y otras herramientas técnicas.
Cookies de analítica

Esta web puede utilizar cookies de analítica para recopilar información agregada sobre el uso del sitio y ayudarnos a mejorarlo.

Solo se activarán si das tu consentimiento.

Cookies publicitarias

Esta web puede utilizar cookies publicitarias o de remarketing para medir campañas y mostrar contenidos o anuncios relacionados con tus intereses.

Solo se activarán si das tu consentimiento.

Política de cookies

Más información en nuestra política de cookies.